El gobierno de las islas salió a blindar su posición tras la filtración del correo del Pentágono que sugiere revisar el histórico respaldo estadounidense a Londres. Tanto Argentina como Gran Bretaña ya reaccionaron.
El gobierno de las Islas Malvinas rompió el silencio. Ante la posibilidad de que Washington revise su respaldo histórico a la soberanía británica sobre el archipiélago, la administración kelper lanzó este sábado una advertencia directa a Donald Trump: la autodeterminación, dijeron, es un derecho humano fundamental reconocido en la propia Carta de las Naciones Unidas.
La reacción surgió a partir de la filtración de un correo interno del Pentágono, revelado por la agencia Reuters, donde se sugiere utilizar el apoyo a las “posesiones imperiales” europeas como moneda de cambio para presionar a los aliados de la OTAN que no acompañaron plenamente las operaciones militares en Irán. La posibilidad de que Gran Bretaña sea uno de los apuntados encendió las alarmas en Londres, en las islas y en Buenos Aires.
Desde el archipiélago, el vocero oficial recordó que en 2013 se realizó un referéndum con presencia de observadores internacionales, en el que el 99,8% de los votantes —con una participación del 92%— eligió continuar como territorio de ultramar del Reino Unido. Con ese argumento como escudo, la administración isleña afirmó tener plena confianza en el compromiso británico de defender su derecho a la autodeterminación.
Londres, por su parte, salió rápido a contener el impacto. Un vocero de Downing Street fue categórico: la postura del gobierno de Keir Starmer no cambió, la soberanía recae exclusivamente en manos británicas y ese mensaje fue transmitido de manera clara a todas las administraciones estadounidenses que se sucedieron en el tiempo. El derecho de los habitantes del archipiélago, subrayó, es “primordial”.
Las declaraciones kelpers fueron replicadas de inmediato por The Telegraph, The Times y The Independent, en un clima de creciente incertidumbre sobre el vínculo entre Londres y Washington.
Del otro lado del Atlántico, la Casa Rosada también tomó posición. El canciller Pablo Quirno calificó la situación como una “situación colonial” que se arrastra desde 1833, mientras que el presidente Javier Milei ratificó el reclamo histórico argentino en términos contundentes.

