La Casa Rosada recibió con expectativa la filtración del Pentágono sobre Malvinas, pero mantiene cautela

La Casa Rosada recibió con expectativa la filtración del Pentágono sobre Malvinas, pero mantiene cautela

La filtración del correo interno del Pentágono que sugiere que Washington podría revisar su respaldo histórico a Gran Bretaña en la disputa por Malvinas generó una mezcla de expectativa y cautela en la Casa Rosada. El Gobierno celebró la posibilidad, pero dejó en claro que su posición no cambia: el único camino válido es la negociación bilateral, tal como lo establece la Resolución 2065 de la ONU.

“Sí, genera expectativa, pero establecer un diálogo es más que formal. Es el objetivo nacional de acuerdo a la Constitución. Todo lo que ayude a eso es bueno”, dijo a Infobae un importante funcionario argentino. Otro sumó una lectura geopolítica más amplia: en el esquema trazado por Milei con Washington, la Argentina se posiciona como un enclave estratégico en la defensa del Atlántico Sur y el Cono Sur, lo que le otorgaría mayor peso en este tipo de negociaciones.

El propio Milei había dado señales de ese optimismo contenido antes de que la filtración se hiciera pública. En una entrevista con el canal Neura, el mandatario citó al general George Marshall —”Cerebro frío al servicio de corazón caliente”— para describir su enfoque y enumeró avances concretos en el reclamo. “Estamos haciendo avances como nunca se han hecho, pero no depende solo de nosotros”, afirmó, y mencionó que el tema se plantea en cada foro internacional, con apoyos inéditos como el de Chile.

Tras la publicación del reporte de Reuters, el canciller Pablo Quirno salió a responder con un extenso texto en X: reafirmó los derechos soberanos argentinos, calificó la ocupación británica de 1833 como “un acto de fuerza contrario al derecho internacional” y rechazó el argumento de la autodeterminación, señalando que los habitantes de las islas nunca fueron reconocidos como un “pueblo” por la ONU. También denunció la “Decisión Final de Inversión” anunciada por las empresas Rockhopper Exploration y Navitas Petroleum para el yacimiento Sea Lion, calificándola como una violación de las resoluciones de Naciones Unidas. Milei respaldó el texto de su canciller con una frase: “Las Malvinas fueron, son y siempre serán argentinas”.

A pesar de las diferencias políticas internas, la vicepresidenta Victoria Villarruel fue en la misma dirección. “La discusión sobre la soberanía de nuestras islas es entre Estados. Los kelpers son ingleses que viven en territorio argentino, no son parte de la discusión”, sostuvo.

En el plano diplomático, el cónsul adjunto argentino en Bombay, Ezequiel Chabay, difundió los fundamentos jurídicos del reclamo en X, recordando además que este año se cumple el 50° aniversario de la Resolución 31/49, que llama a abstenerse de modificar unilateralmente la situación en las islas.

La reacción de Londres fue inmediata. Un vocero de la oficina de Keir Starmer afirmó que la postura británica “no podría ser más clara” y recordó el referéndum de 2013, en el que el 99,8% de los votantes eligió permanecer como territorio del Reino Unido. Esa consulta no fue reconocida por Argentina.

Desde Washington, la respuesta oficial fue deliberadamente esquiva. Thomas DiNanno, subsecretario del Departamento de Estado para Seguridad Internacional, fue consultado el miércoles durante una conferencia de prensa en Buenos Aires y se limitó a decir: “No puedo hablar sobre el respaldo en el tema de las islas. Estados Unidos es neutral en ese asunto”.

En ese contexto, la Casa Rosada analiza julio como una posible ventana para avanzar en el terreno diplomático: la Conferencia de Acción Política Conservadora (CPAC), prevista del 16 al 18 de ese mes, podría ser el escenario para que Milei se reúna con el líder opositor británico Nigel Farage, a quien el presidente argentino elogió por su visión sobre el Brexit, y para retomar la conversación sobre un eventual viaje oficial a Londres.

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