El presidente y CEO de YPF, Horacio Marín, dijo que no tocarán el precio de los combustibles, a pesar de la escalada en el costo del petróleo por la guerra en Medio Oriente. Esto, mientras otras petroleras consideran que si el conflicto se extienden en el tiempo, no podrán mantener los mismos valores en una brecha con los precios internacionales que les juega en contra. Por eso, hay una medida pendiente que le corresponde al Gobierno: intervenir o no en el mercado de los combustibles.
Así lo expresó Marín en un posteo oficial en su cuenta de X: “Entiendo la incertidumbre que genera la volatilidad del precio internacional del petróleo, por eso creo importante reafirmar nuestra posición”.
“@YPFoficial no va generar cimbronazos en los precios de los combustibles, somos prudentes y estamos honrando nuestro compromiso honesto con los consumidores”, escribió el titular de la compañía.
Según Marín, YPF trabaja “con una estrategia de micropricing para ir analizando los precios día a día, semana a semana y mediante el sistema de moving average” donde podrán “atenuar picos de aumento y bajas dando mayor previsibilidad a los consumidores, teniendo un precio más estable”.
“La volatilidad y la incertidumbre no genera valor real sino especulación de corto plazo y nosotros buscamos ser confiables en el tiempo”, sostuvo.
El panorama en Argentina
Mientras el conflicto en Medio Oriente escala y se amplía a países vecinos que son productores de petróleo, como Arabia Saudita y Qatar, las petroleras en Argentina aplicaron un incremento promedio del 7% en los combustibles durante los primeros días de marzo.
El sector advierte que, si el conflicto externo se prolonga, la industria no podrá absorber los costos por mucho tiempo. Esto deja al Ejecutivo ante la decisión de intervenir en el mercado para contener los precios o permitir nuevos aumentos mensuales que acompañen la volatilidad internacional para evitar problemas de abastecimiento.
Esta subida responde directamente a la disparada del Brent, que superó los US$118 por barril debido al conflicto bélico, dejando los precios en los surtidores locales bajo una fuerte presión alcista.
A pesar del ajuste en los precios, las empresas refinadoras aseguran que están trabajando “a pérdida“. El desfase se explica porque compran el barril de crudo a valores internacionales cercanos a los US$90 (bajo la fórmula de paridad de exportación), pero lo venden procesado en el mercado interno a un equivalente de US$70, lo que genera un rojo operativo difícil de sostener.
Las empresas reflejaron que la brecha entre el precio local y el internacional se ha profundizado drásticamente. Mientras que el crudo Brent avanzó un 67% en lo que va del año, los combustibles en Argentina apenas acumulan una suba del 9,6% en el mismo periodo, lo que evidencia un retraso tarifario frente a la crisis energética global.
Tras los últimos ajustes, el litro de nafta súper en la Ciudad de Buenos Aires ya se ubica en un promedio de $1717, mientras que el gasoil alcanzó los $1768.
Con información de La Nación y NA.

