La investigación por la muerte del anestesista mendocino Alejandro Zalazar sumó en las últimas horas el testimonio de su hermana, Julieta Salazar. La mujer declaró ante la Justicia y aportó detalles sobre lo ocurrido el día en que el médico fue hallado sin vida en su departamento del barrio porteño de Palermo.
De acuerdo con su relato, al llegar al edificio ubicado en la calle Juncal al 4600 se encontró con una médica del entorno de su hermano, identificada como Chantal “Tati” Leclercq, quien habría ingresado al departamento y manipulado el teléfono celular del anestesista.
“Cuando llegué al domicilio de Alejandro, me encontré con Leclercq en el hall del edificio. En un momento dado entró al departamento y manipuló el celular de mi hermano”, declaró la mujer, según consta en el expediente.
El dato cobra relevancia porque el dispositivo fue posteriormente secuestrado por la Policía en el marco de la investigación, que busca determinar el origen de las sustancias que provocaron la muerte del profesional.
Un elemento bajo análisis
A partir de este testimonio, los investigadores intentan establecer si la intervención sobre el celular pudo haber alterado información relevante para la causa.
Una de las hipótesis que se analiza es la posible eliminación de mensajes o datos que podrían vincular a personas del entorno de Zalazar con el acceso a los fármacos utilizados.

Sin embargo, hasta el momento no hay confirmación oficial sobre modificaciones en el contenido del dispositivo, que continúa bajo peritaje.

