El Gobierno nacional, a través del Jefe de Gabinete Manuel Adorni y el Ministerio de Salud, confirmó el envío de un nuevo proyecto de Ley de Salud Mental al Congreso en los próximos días.
La iniciativa surge tras un diagnóstico oficial que señala “limitaciones” en la ley actual (Nº 26.657) para dar respuesta a situaciones de emergencia y riesgo.
1. Criterios de internación involuntaria
Uno de los puntos más debatidos es la modificación de las condiciones para realizar internaciones sin el consentimiento del paciente.
El nuevo texto busca agilizar el proceso en situaciones de “riesgo de daño para la vida o la integridad física de la persona o de terceros”, intentando reducir las trabas burocráticas que hoy denuncian muchas familias de pacientes con cuadros graves o adicciones.
2. Adiós al “padecimiento mental”
El proyecto propone un giro técnico en el lenguaje. Se dejaría de utilizar la expresión “padecimiento mental” —considerada ambigua por las autoridades actuales— para adoptar las definiciones de la Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE-10).
El objetivo es que los diagnósticos tengan un respaldo clínico más preciso y estandarizado internacionalmente.
3. Fortalecimiento de la red de atención
Según datos del Ministerio de Salud, existe una fuerte desigualdad federal: solo 16 jurisdicciones están plenamente adheridas a la ley actual. El proyecto busca:
- Garantizar guardias de urgencia en hospitales generales.
- Fortalecer el Registro Nacional de Personas Internadas (RESAM).
- Optimizar la disponibilidad de camas en todo el país.
4. El rol de los hospitales especializados
A diferencia del espíritu de la ley de 2010 que promovía el cierre progresivo de instituciones monovalentes (como los neuropsiquiátricos Borda o Moyano), la nueva propuesta apunta a integrar y revalorizar estas instituciones bajo estándares modernos, en lugar de su sustitución total por hospitales generales, permitiendo que sigan funcionando como centros de referencia.
5. Participación de las familias
La reforma pretende dar mayor “entidad” a las familias y asociaciones de pacientes en la toma de decisiones y en el diseño de las políticas de salud, atendiendo a las críticas históricas sobre el desamparo que sienten quienes conviven con personas en situación de crisis.
Con información de Infobae y La Voz.

