En los últimos tres años, las principales carteras de Wall Street apostaron fuerte por la Inteligencia Artificial. Sin embargo, ante algunas señales de estancamiento, los accionistas comienzan a poner el foco por fuera de las empresas tecnológicas dedicadas a la IA.
La irrupción de la Inteligencia Artificial generó una fuerte revolución en Wall Street: durante tres años, la subida de las acciones se ubicó en un 78%. Sin embargo – y frente a nuevos desafíos tecnológicos – hoy cada vez más inversores se alejan de la fiebre de la IA – liderada por las siete magníficas (Apple, Microsoft, Amazon, Nvidia, Alphabet, Meta y Tesla) – y comienzan a apostar a otras empresas del S&P 500.
Es que, si bien es una tecnología transformadora, las promesas – por ahora incumplidas – de provocar un cambio radical en la economía estadounidense y el miedo a una burbuja provoca que los inversores decidan seguir los movimientos de las otras 493 empresas del reconocido índice. Es que, desde finales de octubre, el indicador de Bloomberg para las 7 empresas líderes en tecnologías cayó un 2%.
¿Fatiga de la IA? Inversores comienzan a alejarse de las siete magníficas
El cambio parece sutil, pero contiene información de un movimiento trascendental por parte de los inversores: la fe ciega en la IA empieza a resquebrajarse. En contrapartida, las empresas por fuera de las 7 magnificas crecieron – en conjunto – un 1,8% durante el mismo periodo.
«Yo lo llamo ‘fatiga de la IA'», aseguró Ed Yardeni, presidente y jefe de inversiones de la empresa homónima.
Parte del flujo que durante meses impulsó a las grandes tecnológicas comenzó a desplazarse hacia sectores más defensivos y con valuaciones más moderadas. Un termómetro de ese giro fue el ETF Defiance Large Cap Ex-Magnificent Seven, lanzado a fines de 2024, que acumuló seis meses consecutivos de ingresos de capital hasta cerrar el año pasado, con un salto notable en diciembre, cuando las entradas se cuadruplicaron frente a noviembre. El fondo, que cotiza bajo el ticker XMAG, avanzó 15% en 2024, con la mayor parte de esa suba concentrada en la segunda mitad del año.
En ese contexto, el desempeño del llamado S&P 493 en 2025 creció impulsado por estrategias de diversificación. De sostenerse una mejora del ciclo económico, también podrían fortalecerse las perspectivas de los sectores cíclicos y orientados al crecimiento, abriendo oportunidades para inversores que buscan diversificar más allá del liderazgo de las grandes tecnológicas.
Wall Street
Robb Miller
En este escenario, los bancos son uno de los actores apuntados para volver a destacarse, con nombres como JPMorgan Chase & Co. (JPM) y Bank of America Corp. (BAC) entre los potenciales beneficiados. El consumo discrecional también podría recuperar tracción si mejora la confianza de los hogares, impulsando ventas de empresas como Nike Inc. (NKE) o una mayor demanda de viajes a través de Booking Holdings Inc.
El ocaso del dominio de las Siete Magníficas también tiene riesgos detrás. La historia muestra que los cambios de liderazgo en mercados muy concentrados suelen venir acompañados de episodios de volatilidad. Antecedentes recientes – como el colapso del Nifty Fifty en 1973 o el estallido de las puntocom a comienzos de los 2000 – dan cuenta de estos peligros.
Uno de los puntos que marcaron la fatiga fue la advertencia críptica de Michael Burry a fines de octubre. El gestor, famoso por anticipar la crisis subprime, luego reveló posiciones bajistas en Nvidia y Palantir Technologies Inc. (PLTR). Otras firmas de Wall Street también empezaron a alertar sobre un eventual fin del dominio de las grandes tecnológicas.
De hecho, entre las proyecciones para 2026, uno de los consensos emergentes es que la contribución de las Siete Magníficas al crecimiento de ganancias del S&P 500 tenderá a moderarse. Goldman Sachs estima que explicarán el 46% del crecimiento de beneficios el próximo año, frente al 50% de 2025. En paralelo, prevé que el crecimiento de las utilidades del S&P 493 se acelere al 9% en 2026, desde el 7% estimado para este año.
Ese mayor protagonismo también podría atraer a inversores con foco en valor. Los estrategas de Goldman Sachs, liderados por Ben Snider, destacan que los amplios diferenciales de valuación, combinados con un escenario macroeconómico favorable, juegan a favor de este enfoque. “Entre los sectores, las bajas valoraciones relativas tanto a la historia como a la rentabilidad se suman a los argumentos a favor de la sanidad, donde recomendamos una sobreponderación junto a materiales, consumo discrecional y software y servicios”, escribió Snider en una nota del 6 de enero.
Ambito.-
