La compañía de Elon Musk tuvo que tomar una decisión de vital importancia, para reducir el riesgo de colisiones.
Starlink es el servicio de internet satelital que provee la empresa SpaceX, perteneciente al magnate tecnológico Elon Musk. En los últimos días, la empresa tuvo que tomar una importante decisión. La creciente saturación de la órbita baja terrestre volvió a poner en debate cómo hacer más seguro el espacio, en un contexto marcado por el despliegue masivo de satélites.
Con miles de dispositivos activos y nuevos lanzamientos previstos para los próximos años, las empresas del sector enfrentan el desafío de evitar colisiones y reducir la generación de basura espacial, un problema que preocupa tanto a agencias espaciales como a operadores privados.
starlink elon musk.jpg
La decisión de Starlink para los satélites
En ese escenario, SpaceX, a través de su constelación de internet satelital Starlink, anunció un cambio clave en su estrategia orbital. La compañía decidió modificar la altura a la que operan miles de sus satélites, una medida que apunta a mejorar la seguridad espacial y a hacer más sostenible el uso de la órbita baja a largo plazo.
La decisión consiste en bajar la altitud de operación de una parte significativa de los satélites Starlink, que actualmente orbitan a mayor altura. Al ubicarlos más cerca de la Tierra, los dispositivos quedan en una zona donde la atmósfera, aunque muy tenue, ejerce un mayor efecto de fricción. Esto permite que, ante fallas o al final de su vida útil, los satélites desciendan y se desintegren más rápido de forma natural.
Uno de los principales motivos detrás de esta medida es reducir el riesgo de colisiones. En órbitas más altas, los satélites permanecen durante más tiempo si quedan fuera de control, lo que aumenta las probabilidades de choques con otros objetos. Al operar más abajo, cualquier satélite que deje de responder no se convierte en un residuo permanente, sino que termina reingresando a la atmósfera en un plazo mucho menor.
Además, la empresa busca limitar la acumulación de basura espacial, un problema creciente a medida que se multiplican las megaconstelaciones. Los fragmentos generados por colisiones o fallas técnicas pueden desencadenar reacciones en cadena difíciles de controlar. Al reducir el tiempo que un satélite inactivo permanece en órbita, se disminuye la posibilidad de que estos restos se acumulen y pongan en riesgo a otras misiones.
El cambio de órbita no implica una pérdida de capacidad del servicio, sino un ajuste técnico orientado a la seguridad y la sostenibilidad. Con esta decisión, SpaceX intenta adelantarse a futuros problemas en la órbita baja y mostrar que es posible expandir el acceso a internet satelital sin comprometer el equilibrio del entorno espacial.
Ambito.-
