El Banco Central de la República Argentina aceleró la compra de divisas en el arranque de 2026 y ya superó la mitad de su meta anual de acumulación. Con un saldo positivo en 64 jornadas consecutivas, la entidad acumula USD 5.424 millones desde enero y registró en los últimos días dos de las mayores adquisiciones de la actual gestión, con USD 281 millones el jueves y USD 457 millones el viernes.
El desempeño en el mercado cambiario muestra un ritmo sostenido que, según estimaciones privadas, permitió alcanzar más del 54% del objetivo anual. Sin embargo, la mejora en las reservas internacionales no refleja ese mismo dinamismo. Al cierre de la última rueda, el stock se ubicó en USD 45.431 millones, con una suba semanal de USD 1.004 millones, condicionada por pagos de deuda que absorbieron buena parte de las compras.
El principal factor que limita la acumulación es la necesidad de afrontar vencimientos en moneda extranjera. Tanto el Tesoro como el propio BCRA utilizaron divisas para cancelar compromisos, lo que neutraliza el impacto de las intervenciones en el mercado. Economistas advierten que, sin acceso fluido al financiamiento externo y con un riesgo país elevado, la capacidad de transformar compras en reservas netas seguirá restringida.
En el primer trimestre, la autoridad monetaria combinó intervenciones en el mercado con operaciones financieras, como acuerdos de recompra, mientras el Tesoro absorbió liquidez en pesos para evitar presiones inflacionarias. Aun así, el resultado neto fue acotado: los ingresos por compras y financiamiento se compensaron con salidas por deuda, manteniendo prácticamente sin cambios el nivel de reservas.
Las proyecciones oficiales ubican el saldo de compras entre USD 10.000 y USD 17.000 millones para todo el año. El segundo trimestre aparece como un punto de inflexión, con menores vencimientos y el ingreso de divisas por la cosecha gruesa. En ese escenario, el Gobierno apuesta a consolidar la acumulación y cumplir la meta acordada con el Fondo Monetario Internacional, en un contexto internacional marcado por la volatilidad de los mercados y la presión sobre los precios de la energía.

