El mercado internacional del petróleo registró una fuerte baja en los precios tras el anuncio de Irán de mantener abierto el estrecho de Ormuz durante un alto el fuego con Estados Unidos. La medida impactó de inmediato en las cotizaciones: el Brent cayó cerca de un 9% y cerró en 89,43 dólares por barril, mientras que el West Texas Intermediate (WTI) retrocedió más de un 10% hasta los 81,53 dólares, en una jornada marcada por la volatilidad.
El movimiento respondió a un cambio en las expectativas geopolíticas. La decisión iraní de garantizar la navegación en uno de los principales corredores energéticos del mundo redujo el riesgo de interrupciones en el suministro global de crudo, lo que presionó a la baja los precios. A esto se sumó el escenario de negociaciones diplomáticas y un alto el fuego temporal en Medio Oriente, que reforzó la percepción de distensión.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, alimentó ese clima al señalar que un acuerdo con Irán podría estar próximo. Las declaraciones oficiales y el contexto de diálogo generaron un efecto inmediato en los mercados, donde los inversores comenzaron a descontar un escenario de menor tensión en la región, históricamente determinante para la dinámica del petróleo.
En Mendoza, la caída del crudo tiene implicancias directas e indirectas. Por un lado, impacta en la actividad hidrocarburífera local, donde los precios internacionales condicionan niveles de inversión y rentabilidad. Por otro, abre un margen potencial de alivio en costos energéticos, aunque su traslado a precios internos depende de variables regulatorias y macroeconómicas.
Pese a la baja reciente, el petróleo se mantiene en niveles elevados, cerca de los 90 dólares por barril, luego de haber acumulado una suba del 50% en marzo. El escenario sigue atado a la evolución del conflicto en Medio Oriente y a la consistencia de las negociaciones en curso.

