Ante el avance de lotes infestados en Chaco y Santiago del Estero, la especialista del Inta Sáenz Peña, Marita Simonella, advirtió que el control no admite pausas.
De manera contundente, y ante los casos de lotes infestados por la placa del picudo del algodonero en Chaco y Santiago del Estero, la ingeniera agrónoma Marita Simonella, especialista en plagas del cultivo del INTA Sáenz Peña, advirtió que el manejo del picudo del algodón requiere de un trabajo constante durante todo el año, ya que se trata de una plaga que permanece siempre presente, aunque en muchos casos no sea visible.
En ese sentido, en declaraciones al programa Agroperfiles Radio, explicó que puede mantenerse en niveles bajos y pasar desapercibida, pero ante condiciones climáticas favorables tiende a multiplicarse rápidamente, lo que genera situaciones que, como las actuales, se vuelven difíciles de controlar.
Un escenario legal diferente
Asimismo, señaló que la ausencia de una legislación vigente, como la que regía hasta el año pasado, ha impactado directamente en el manejo del cultivo. Esa normativa establecía pautas sobre fechas de siembra y la destrucción de rastrojos, herramientas claves para reducir la presencia de la plaga.
En el escenario actual, los productores siembran en función de las condiciones que consideran más convenientes, principalmente ligadas a las precipitaciones, lo que ha derivado en un esquema de siembras escalonadas que se extienden desde septiembre hasta diciembre.
Esta situación, favorece la persistencia del picudo durante todo el ciclo agrícola, ya que encuentra alimento y refugio de manera continua.
Como consecuencia, los lotes sembrados más tarde son los que presentan mayores niveles de afectación en esta época del año.
Las consecuencias climáticas
En cuanto a las condiciones climáticas, Simonella remarcó que, si bien factores como altas temperaturas y sequía no benefician al cultivo, tampoco resultan ideales para la plaga.
Sin embargo, las condiciones óptimas para el desarrollo del algodón suelen coincidir con aquellas que favorecen al picudo.
En este contexto, las lluvias recientes y la mejora en las temperaturas durante marzo generaron un escenario propicio para la multiplicación del insecto.
En tal sentido, advirtió que este conjunto de factores tendrá un impacto negativo en la producción, con pérdidas significativas tanto en el rendimiento como en la calidad de la fibra obtenida.
Las distintas alternativas
Simonella también se refirió a algunas de las alternativas que se vienen planteando entre los productores para enfrentar la problemática.
Entre ellas, mencionó la posibilidad de acelerar la maduración del cultivo para adelantar la cosecha, aunque consideró que esta estrategia, por sí sola, no resulta suficiente.
Sostuvo que no debe descartarse la aplicación de insecticidas en esta etapa del cultivo. Si bien reconoció que muchos productores ya han realizado importantes inversiones en este tipo de tratamientos, remarcó que continuar con estas aplicaciones es necesario para reducir la población de la plaga.
En ese sentido, explicó que el objetivo no es únicamente resolver la situación actual, sino también disminuir la presión de cara a la próxima campaña.
Advirtió que las condiciones invernales de la región no suelen ser lo suficientemente rigurosas como para eliminar naturalmente al picudo, lo que permite que una parte de la población sobreviva refugiada en montes, aguadas u otros ambientes, hasta encontrar nuevamente condiciones favorables para su reproducción.
DIARIO NORTE.-

