El juicio por la Causa Cuadernos entra en una fase de mayor presión institucional y necesidad de celeridad. Tras semanas atravesadas por reclamos de la Cámara de Casación y del Consejo de la Magistratura, el Tribunal Oral Federal 7 retomará este martes las audiencias con un cambio sustancial: la implementación de dos sesiones semanales.
El objetivo es acelerar un proceso que involucra a 86 imputados, más de 500 hechos investigados y una estructura judicial que enfrenta límites operativos para sostener la demanda del expediente.
El tribunal continuará esta semana con la lectura del requerimiento de elevación a juicio, etapa que se extenderá al menos hasta el 2 de diciembre. La complejidad del caso, el volumen de hechos y la cantidad de acusados explican la necesidad de ajustar el funcionamiento de un debate que carga con figuras centrales de la política y del empresariado.
Cristina Kirchner, Julio De Vido, José López, Roberto Baratta y otros exfuncionarios se sientan en el banquillo junto a empresarios de peso como Angelo Calcaterra, Aldo Roggio, Carlos Wagner y Gerardo Ferreyra. También permanece imputado Oscar Centeno, el chofer que originó el expediente con sus cuadernos.
La resolución de la semana pasada, que sobreseyó a Enrique Pescarmona por incapacidad mental sobreviniente, liberó una de las ramas paralelas del debate y reorientó la agenda hacia la necesidad de imprimir mayor velocidad. El fallo del Cuerpo Médico Forense cerró un capítulo que mantenía en suspenso a uno de los empresarios icónicos del expediente.
En paralelo, el tribunal volvió a quedar bajo observación. Casación y el Consejo de la Magistratura reclamaron mayor ritmo, mejores condiciones edilicias y audiencias presenciales. El TOF7 respondió con pedidos formales y defendió su independencia, al advertir que cualquier presión externa podría interferir en la autonomía del proceso.
Las primeras audiencias exhibieron la magnitud de la causa. La lectura de los testimonios de arrepentidos como Claudio Uberti y Carlos Wagner reveló detalles sobre supuestos mecanismos de recaudación vinculados a la obra pública.
En las declaraciones se mencionaron montos millonarios y referencias a circuitos de entrega de dinero que alcanzaban a Olivos y al departamento de Juncal. También se leyó la declaración de Centeno, que describió los movimientos de bolsos y la operatoria cotidiana del sistema. Con más de 600 testigos previstos, el juicio enfrenta una estructura que debe adaptarse para sostener un ritmo más exigente.
Desde este martes, el tribunal funcionará con audiencias los martes y jueves, manteniendo por ahora la modalidad virtual mientras insiste en obtener salas adecuadas para la presencialidad. La Sala AMIA de Comodoro Py, propuesta para el debate, está en refacciones y no estaría disponible hasta el 10 de diciembre. Los jueces del TOF7 sostienen que el formato remoto permitió iniciar el juicio sin demoras y que cualquier cambio requiere infraestructura y personal que aún no tienen garantizados.
