El Gobierno nacional enfrenta una disyuntiva central en el inicio de la próxima etapa económica: acelerar la acumulación de reservas sin desordenar el equilibrio monetario que logró tras un año de ajuste. El ministro de Economía, Luis Caputo, admitió que la compra de divisas es una prioridad, pero también dejó claro que el proceso deberá ser gradual para evitar presiones inflacionarias en un contexto de recuperación de la demanda de pesos.
Caputo ilustró el riesgo con un ejemplo extremo: si una inversión masiva, como un eventual desembolso de USD 25.000 millones por parte de OpenAI, ingresara al país de manera repentina, absorber esos dólares implicaría emitir una cantidad de pesos que el mercado difícilmente podría digerir.
En paralelo, Javier Milei relativizó la necesidad inmediata de comprar divisas vía emisión. Según el presidente, si la Argentina recupera el acceso a los mercados internacionales, las nuevas colocaciones de deuda servirían para refinanciar vencimientos sin recurrir tanto a la expansión monetaria. El problema, admitió, es la imprevisibilidad de los tiempos del mercado.
El equipo económico evalúa mecanismos para recomponer reservas sin abrir un frente inflacionario. La alternativa de compras diarias, similar al esquema aplicado en Chile, fue descartada por considerar que el mercado cambiario argentino es demasiado pequeño para absorber un flujo previsible. El Gobierno se inclinaría por un sistema de adquisiciones discrecionales, como el que aplicó el Tesoro antes de las elecciones. Por ahora, sin embargo, el proceso ni siquiera comenzó y resta definir su instrumentación.
Los análisis de consultoras privadas muestran que existe un margen amplio para avanzar con la remonetización. Empiria, la firma de Hernán Lacunza, estimó que el Banco Central podría comprar hasta USD 38.000 millones sin necesidad de esterilizar, debido a que el agregado monetario M2 se encuentra muy por debajo de su promedio histórico. Alberdi Partners, dirigida por Marcos Buscaglia, incluso proyectó un espacio de hasta USD 40.000 millones hasta 2027. Esa ventana depende de que la economía genere un excedente suficiente de divisas, ya sea por una mejora del saldo comercial, nuevas emisiones de deuda del sector privado o el ingreso de inversiones productivas.
La apuesta oficial es que la remonetización impulse el crédito, reactive el consumo y reduzca aún más el costo del financiamiento. Las tasas ya muestran señales de alivio: la caución bursátil bajó del 70% anual previo a las elecciones a menos del 25%. La estabilidad del dólar, con un oficial que cerró en $1.415 y un mayorista por debajo de los $1.400, también refleja un repunte en la demanda de pesos y el desarme de posiciones defensivas tomadas durante la incertidumbre electoral.
