Renunció Demian Reidel a Nucleoeléctrica tras denuncias de sobreprecios

El Gobierno nacional enfrenta una nueva baja sensible en su estructura de empresas públicas. Demian Reidel, economista de extrema confianza del presidente Javier Milei, presentó este lunes su renuncia a la presidencia de Nucleoeléctrica Argentina S.A. (NA-SA). La dimisión fue aceptada en el marco de una asamblea que resolvió la renovación casi total del directorio del organismo encargado de la generación de energía nuclear en el país.

El detonante: licitaciones bajo la lupa

La salida de Reidel no fue un movimiento planificado, sino la consecuencia de una escalada de denuncias por corrupción y sobreprecios. El foco del conflicto está puesto en una licitación para el servicio de limpieza en las centrales Atucha I y II, donde se detectaron valores un 140% superiores a los de mercado.

La denuncia interna, impulsada por gerentes de la propia planta y respaldada por gremios como ATE, señalaba un perjuicio potencial de 6,5 millones de dólares. Aunque Reidel intentó sostener a sus hombres de confianza en el directorio, el avance de las auditorías y el desplazamiento previo de dos gerentes clave terminaron por vaciar su cuota de poder.

La polémica de los “825 millones”

Más allá de las licitaciones dirigidas, la figura de Reidel quedó en el centro de la tormenta por un dato financiero personal que encendió las alarmas de la Justicia: el funcionario canceló deudas personales por 825 millones de pesos en apenas 18 días.

Si bien Reidel aseguró en sus redes sociales que los fondos provenían de la venta legítima de un emprendimiento inmobiliario por 770.000 dólares, el timing de la operación —coincidente con los contratos cuestionados en Nucleoeléctrica— generó sospechas de un posible incremento patrimonial injustificado que la oposición ya busca investigar.

Cambio de mando y continuidad estratégica

Para contener la crisis, el Ministerio de Economía designó de inmediato a Juan Martín Campos como nuevo presidente de la compañía. Campos llega desde la presidencia de Dioxitek con la misión de normalizar la administración y continuar con el proceso de “transformación” (privatización parcial) que el Ejecutivo proyecta para el sector.

En el nuevo directorio solo permanece Diego Chaher, hombre clave de Santiago Caputo y titular de la Agencia de Transformación de Empresas Públicas, lo que marca un endurecimiento del control directo de la Casa Rosada sobre los recursos estratégicos de la empresa.

Con información de Clarín y La Nación.

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