La expedición del papa León XIV al país permitirá eclipsar momentáneamente la sobrecargada agenda política e institucional. La gira de la máxima autoridad de la Iglesia Católica también pondrá en suspenso el picante escenario de disputas partidarias en la provincia de Buenos Aires. El histórico suceso permitió un hecho tan extraordinario como protocolar: el Gobierno libertario y funcionarios bonaerenses pudieron exhibir una postal de diálogo institucional para coordinar el despliegue de seguridad durante la visita del Sumo Pontífice.
No obstante, nada permite presagiar que la buena predisposición entre la gestión presidencial de Javier Milei y la bonaerense de Axel Kicillof extienda más allá de los límites de la gira pastoral, aunque cerca del gobernador pretendan ampliar ese tiempo de reflexión, una vez que el máximo representante del catolicismo abandone territorio argentino después de convocar a millones de fieles en la Basílica de Luján, una de las principales actividades de su visita.
Incluso, desde el entorno gubernamental de calle 6 parece abrirse una etapa de resignación parcial con el legítimo reclamo por el incumplimiento que mantiene la gestión libertaria en las transferencias de recursos que le corresponden a las arcas bonaerenses y que, según Kicillof, someten a la gestión a un “asedio financiero ilegal”, como denunció ante la Corte Suprema.
Desde hace un par de semanas, la estrategia política de la Gobernación parece cambiar de eje discursivo. Ponen el foco sobre la Casa Rosada por obstaculizar el acceso al financiamiento externo necesario para ejecutar obras públicas estratégicas en la PBA.
Del mismo modo, aseguran que existen préstamos del BID próximos a vencer, cuyas prórrogas requieren de la anuencia del ministro de Economía, Luis Caputo.
Hasta agosto pasado, Nación aprobó 18 créditos internacionales a 10 provincias, por unos US$1.973 millones. Buenos Aires no formó parte de ninguno de esos avales.
Mientras tanto, las tertulias políticas en distintas rondas de cafés sobre las diagonales no se detienen. “La coyuntura indica que el PJ en solitario no le puede impedir la reelección a Milei. En todo caso, alguna opción por el medio es lo que le puede hacen perder votos”, se escucha por ahí, casi en sintonía con aquella frase dicha por Kicillof en reiteradas oportunidades acerca de que “con el peronismo solo no alcanza” para construir una alternativa competitiva para 2027.
La intención sería convocar a sectores que nunca formaron parte del universo PJ pero que están en las antípodas del actual Gobierno libertario. En ese sentido, en las últimas semanas cobró protagonismo la determinación de los hermanos nicoleños Manuel y Santiago Passaglia, que anunciaron la construcción de un proyecto bonaerense que apunta de lleno a romper la polarización electoral entre LLA y Fuerza Patria. Se trata de “Hechos”, un sello vecinalista que pateó el tablero en 2025 logrando sumar tres legisladores propios.
El espacio ahora busca presentarse como una tercera opción electoral que no pretende “estar en el medio” de los extremos sino ser oposición a ambos en un intento por quebrar la grieta ideológica.
“Muchos alcaldes imploran que los Passaglia armen en sus distritos y algunos hasta se ofrecen a contribuir con ese espacio”, aseguran curtidos portavoces con anclaje distrital.
Al margen de las malas experiencias que históricamente tuvieron las terceras fuerza, “Hechos” explora acuerdos con perspectivas de expansión territorial con la intención de captar a un electorado desencantado tanto con Milei como con el kirchnerismo. El nuevo espacio, además, habilitaría una estructura para quienes no encuentren un sello para competir ante la posible eliminación de las PASO.
El peronismo no está ofreciendo las alternativas que debería ofrecer en términos de comportamiento doméstico y discusión de ideas que permitan construir una mejor plataforma, aun cuando Milei viene soportando cada vez mayores críticas no sólo por el rumbo económico, sino también por sus alineamientos internacionales, en particular con Donald Trump.
Por supuesto, la guerra fría entre los principales actores de Fuerza Patria sigue provocando una crisis de liderazgo que no ayuda a ser un ordenador de algún formato de unidad para apuntalar una postulación presidencial o la sucesión bonaerense.
Días atrás, el Gobernador buscó transmitir que las diferencias internas deben resolverse mediante una competencia abierta, evitando así que las candidaturas se definan mediante acuerdos de cúpula: “No vayamos al toma y daca del dedo”, fue la frase que provocó una implosión doméstica por blanquear su intención de competir en primarias con el sector referenciado con Cristina Kirchner.
“Resulta curioso escuchar renegar del dedo a quienes fueron sus grandes beneficiarios. Cosas de la vida”, ironizaron legisladores de La Cámpora, chicaneando a Kicillof por cuestionar la estrategia de definir candidatos por decisión de las cúpulas.
Sin llegar a romper la soga, existió una bajada de línea superior que sobrevoló las trincheras del PJ. Se habla de una aparente decisión interna por congelar el diálogo con el kicillofismo por “tirar demasiado de la cuerda” en la trifulca partidaria.
La miscelánea incluye la indefinición sobre el proyecto de ley que busca rehabilitar las reelecciones indefinidas de intendentes y legisladores, que todavía no aparece sobre la mesa de labor parlamentaria bonaerense.