La Universidad de Pensilvania acordó no aceptar más atletas transgénero en sus equipos femeninos, tras la polémica suscitada por el caso de la nadadora Lia Thomas. Se debe a una bajada de línea de la administración Trump.
La Universidad de Pensilvania realizó un cambio significativo en su política de deportes: acordó excluir a las mujeres transgénero de sus equipos deportivos femeninos, tras una investigación federal de derechos civiles.
Esta decisión, que forma parte de un acuerdo de cumplimiento con la administración de Donald Trump, incluye la revocación de los títulos y récords que ostentaba la nadadora transgénero Lia Thomas. Durante la campaña presidencial, el dirigente republicano prometió acabar con el «delirio transgénero».
El Departamento de Educación se basó en una ley federal que prohíbe la discriminación de género en los programas educativos, por lo cual «adoptará a partir de ahora las definiciones biológicas de hombre y mujer» y «no permitirá que los hombres participen en programas atléticos femeninos», según el comunicado del ministerio sobre los términos del acuerdo.
Estos galardones se están restituyendo a las atletas que originalmente estaban por encima del ranking. La universidad también presentó disculpas formales a estas atletas.
Lia Thomas, primera nadadora transgénero en ganar una competición universitaria en Estados Unidos en marzo de 2022, encarnó la candente cuestión de la participación de deportistas transgénero en pruebas femeninas. Sus resultados suscitaron un acalorado debate en el que críticos argumentaban que, al haber competido como hombre en el pasado, disfrutaba de una ventaja fisiológica injusta.
Esta nueva medida impulsó un debate más amplio sobre la equidad deportiva, y muchos apoyan la decisión como un paso hacia la preservación de la integridad competitiva en el deporte femenino.
El cambio de política subraya el compromiso de categorizar la participación deportiva según el sexo biológico, en consonancia con las recientes directrices federales.
En el ámbito internacional, las federaciones de atletismo, de natación y de ciclismo exigen una transición «antes de la pubertad», lo que equivale prácticamente a una exclusión, ya que la mayoría de países no permiten un cambio de género tan precoz.
Ambito.-

