En una sesión especial en la Cámara de Diputados, la oposición logró aprobar una reforma al régimen de Decretos de Necesidad y Urgencia (DNU) que restringe las facultades del presidente Javier Milei para dictar este tipo de medidas. Sin embargo, el texto original sufrió modificaciones durante el debate, por lo que deberá regresar al Senado antes de su sanción definitiva.
El proyecto, que ya contaba con media sanción de la Cámara alta, establece que el Congreso tendrá un plazo máximo de 90 días corridos para pronunciarse sobre la validez de los DNU. Si en ese lapso no se emite un dictamen, los decretos perderán vigencia automáticamente.

Además, la iniciativa introduce un cambio clave: exige la aprobación explícita de ambas Cámaras para que un DNU se mantenga vigente, en lugar del sistema actual que requiere el rechazo de las dos para ser anulado. De esta forma, si una sola Cámara lo desaprueba, el decreto quedaría invalidado.
De convertirse en ley, la reforma implicará una fuerte limitación al margen de acción del Poder Ejecutivo, que deberá negociar acuerdos amplios en un contexto de minoría parlamentaria para avanzar con su programa de gobierno.
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