El jefe de Gabinete Manuel Adorni continúa en el centro de la polémica, esta vez por la adquisión de un departamento tras la aparición de inconsistencias en el origen del financiamiento y la identidad de las personas involucradas.
La compra de un departamento en el barrio porteño de Caballito, valuado en 230 mil dólares, se concretó mediante una hipoteca no bancaria con dos particulares que negaron conocer al funcionario o haber tenido vínculo alguno con él.
Según registros oficiales, la operación se firmó en noviembre de 2025 e incluyó un crédito hipotecario de 200 mil dólares, equivalente al 87% del valor del inmueble. Las acreedoras figuran como Beatriz Viegas y Claudia Sbabo. Sin embargo, al ser contactadas, ambas desconocieron la transacción.
“Yo no lo conozco, la verdad que no sé si ella”, respondió una mujer desde el teléfono de Sbabo ante la consulta sobre Adorni. En otro contacto, Viegas también fue tajante: “No, la verdad que no”.
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El caso suma otro elemento: el valor declarado de la propiedad. De acuerdo con la denuncia impulsada por el diputado Esteban Paulón, el funcionario habría pagado unos 1.155 dólares por metro cuadrado, muy por debajo del promedio de mercado en la zona, estimado en torno a los 2.000 dólares.
“Ese departamento estaba tasado entre 300 y 350 mil dólares”, sostuvo el legislador, quien además señaló que el inmueble pasó brevemente por manos de terceros antes de ser adquirido por Adorni.
La investigación judicial quedó en manos del juez Ariel Lijo y el fiscal Gerardo Pollicita, en el marco de una causa que ya analizaba el patrimonio del funcionario. Paulón advirtió sobre el mecanismo de financiamiento: “Si ya de por sí una hipoteca no bancaria podría ser sospechosa, en este caso parecería una intermediación ya pautada”, afirmó, y puso en duda la capacidad del jefe de Gabinete para afrontar las cuotas con sus ingresos declarados.
El episodio se conoció mientras se desarrollaba una clase pública de estudiantes de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires en las inmediaciones del inmueble. En paralelo, trascendió que un año antes la esposa del funcionario, Bettina Angeletti, había escriturado una propiedad en un country bonaerense, lo que amplía el foco sobre la evolución patrimonial del entorno familia

