En un contexto de máxima tensión global, el presidente Javier Milei volvió a marcar con firmeza el rumbo de la política exterior argentina. Tras los recientes episodios de conflicto en Irán y la escalada de violencia en Medio Oriente, el mandatario ratificó su alineamiento incondicional con Estados Unidos e Israel, definiéndolo como un “apoyo total y absoluto“.
Un alineamiento geopolítico sin fisuras
El Jefe de Estado enfatizó que su gobierno no mantendrá una posición de neutralidad ante el terrorismo o las amenazas a la seguridad de las democracias occidentales.
“Nuestro apoyo a Israel y a los Estados Unidos es total. Estamos del lado de la civilización“, definió al diario español El Debate.
También consideró que “Israel es un Estado que acepta convivir con otros estados. Irán no acepta convivir con Israel. Lo quiere exterminar“.
El mandatario sostuvo que “Israel es el bastión de Occidente. Es decir, Occidente, si lo quiere definir de alguna manera, es la filosofía griega, el derecho romano, la rectitud de los estoicos y la cultura judeo cristiana. Israel es la base de la cultura judeo cristiana“.
Entrevistado por el medio español, Milei volvió a la carga contra su par ibérico, Pedro Sánchez. “La libertad, afortunadamente, empieza a ganar terreno porque los ciudadanos se dieron cuenta de que el socialismo, en sus distintas versiones, es siempre, y en todo lugar, un fenómeno empobrecedor y asesino“, afirmó.
Y profundizó, comparándolo con Argentina: “Y ustedes lo tienen en estado embrionario en España. El impresentable de Sánchez es todavía un pichón, esperen a conocer la versión aumentada de los Kirchner. Y van a saber que Sánchez es todavía un pichón de águila. Todavía está en los preliminares de lo que es la inmundicia del socialismo del siglo XXI“, en relación a España.
Monitoreo y seguridad interna
El respaldo no es solo retórico. La semana pasada el Gobierno nacional declaró como organización terrorista al Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI) de Irán, según informó la Oficina del Presidente a través de un comunicado oficial.
La medida se basó en investigaciones judiciales y trabajos de inteligencia que vincularon a esa fuerza con los atentados ocurridos en Argentina en la década del 90, especialmente los ataques contra la Embajada de Israel en 1992 y la sede de la AMIA en 1994.
Por otro lado, el Comité de Crisis del Gobierno, encabezado por el Ministerio de Seguridad y la Cancillería, mantiene un monitoreo constante sobre los objetivos sensibles en territorio argentino.
Ante la posibilidad de represalias o repercusiones del conflicto en Irán, se han reforzado los controles en:
- Embajadas y sedes diplomáticas: Especialmente las de Israel y Estados Unidos.
- Instituciones de la comunidad judía: Aumentando la presencia de fuerzas federales en puntos estratégicos.
- Fronteras y aeropuertos: Para detectar posibles movimientos de individuos vinculados a grupos de riesgo.
Con información de Clarín.

