El presidente Javier Milei defendió la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central y el posible shutdown para limitar los gastos del Estado.
En esa línea, le envió un fuerte mensaje al Congreso al asegurar que “el que esté en contra del shutdown del Estado está a favor de los presupuestos desequilibrados”.
La iniciativa forma parte del paquete de reformas que impulsa el Gobierno sobre el funcionamiento del Banco Central. Milei volvió a cuestionar la normativa vigente y aseguró que los cambios introducidos durante el kirchnerismo alteraron el rol de la autoridad monetaria.
“La carta orgánica que hizo el kirchnerismo está diseñada para que usted pase por el Banco Central, levante la mano y le tiren con un fajo de dinero. Es un disparate”, afirmó el Presidente. A su entender, la primera modificación debe ser que el organismo tenga un único objetivo: “Preservar el valor de la moneda”.
Además, planteó que la segunda reforma central consiste en establecer la “prohibición total y absoluta de financiar al fisco”. En ese sentido, sostuvo que “toda la decadencia argentina deriva del déficit fiscal” y cuestionó las políticas que, según dijo, justificaron el aumento del gasto público. “Haciendo alegato de que se preocupa por la gente y que le quiere poner humanidad a la política económica terminan siendo lo más inhumanos, porque con esa estupidez de sensiblera generaron déficit fiscal durante 123 años y le arruinaron la vida a los argentinos”, expresó.
En una entrevista con radio NOW, Milei también anticipó que el debate parlamentario sobre estas reformas podría encontrar resistencia. Según afirmó, espera que haya “ruido en el Congreso” cuando los proyectos lleguen al recinto y desafió a quienes rechacen las modificaciones a explicar su postura.
“Que le expliquen a los argentinos que los quieren seguir estafando. Esto es cambiar una ley que ha traído 90 años de decadencia a la Argentina”, sostuvo. También aseguró que la nueva Carta Orgánica “termina con 91 años de abuso de la política al sector privado vía inflación” y remarcó que el equilibrio fiscal “ya está por ley”.
Respecto del mecanismo de shutdown, Milei insistió en que busca impedir que el Estado continúe ejecutando gastos cuando los recursos disponibles no alcancen. Según explicó, la herramienta apunta a evitar que futuros gobiernos aprueben presupuestos con gastos subestimados o ingresos sobreestimados, una práctica que, según su diagnóstico, terminó generando desequilibrios fiscales durante décadas.
En ese marco, volvió a defender la medida y endureció sus críticas hacia quienes cuestionan la iniciativa. “El que esté en contra del shutdown quiere decir que está a favor de presupuestos desequilibrados”, afirmó. Además, vinculó esa postura con “la irresponsabilidad fiscal”, “los gastos desmesurados” y “el abuso de la política contra los argentinos de bien”.
El mandatario también se refirió a la situación económica y reivindicó los resultados de su gestión. Según afirmó, la economía alcanzó “máximo de nivel de PBI de la historia, máximo de consumo privado de la historia y máximos de exportaciones de la historia”, al tiempo que proyectó que “Argentina en 10 años duplicaría el PIB y en 20 años lo cuadruplicaría”.
En ese contexto, sostuvo que esos resultados se obtuvieron “a pesar de todo” y lanzó fuertes cuestionamientos contra distintos sectores. “Esto lo logramos a pesar de la oposición destructiva, a pesar de los periodistas, a pesar de los que intentaron un golpe de Estado, a pesar de los empresarios que quisieron romper el modelo, a pesar de los economistas que llamaban al fin del mundo”, afirmó.
Luego matizó que el mérito correspondía a la sociedad y no exclusivamente a su administración. “No es que lo logramos nosotros, lo lograron los argentinos porque, a pesar del clima horrible que armaron, en el mes de octubre sacamos 41% de los votos y le sacamos 17 puntos de diferencia al kirchnerismo. Eso en una elección nacional hubiera sido ganar en primera vuelta”, señaló.
Asimismo, cuestionó a economistas y comunicadores que, según dijo, habían anticipado una depresión económica, un escenario de estanflación y una fuerte caída de la actividad. Frente a esas proyecciones, destacó el crecimiento del Producto Bruto Interno durante el primer trimestre y atribuyó esos pronósticos a “la mala intención”, al “odio visceral” hacia su figura o a un “marco analítico precario”. (TN)