Expectativa por el dólar: reservas, bandas flexibles y un pago de deuda clave

Expectativa por el dólar: reservas, bandas flexibles y un pago de deuda clave

El inicio del año financiero encuentra al dólar nuevamente en el centro de la escena. Pese al estreno de un esquema de bandas cambiarias más flexibles, el mercado sigue atento a la dinámica de la divisa, condicionada por la disponibilidad de dólares, la estrategia del Banco Central y la expectativa por un acuerdo de financiamiento externo vía REPO. A este escenario se suma un contexto internacional sensible y un calendario de vencimientos que pone a prueba la solidez del programa económico del Gobierno de Javier Milei.

El viernes, último día hábil previo al arranque pleno de 2026, el dólar minorista cerró a $1.495, con una suba de $15 y un máximo que no se observaba desde hacía dos meses. El movimiento coincidió con el inicio de la Fase III del programa económico, que habilita una mayor flotación del tipo de cambio dentro de bandas preestablecidas y refuerza el compromiso oficial de recomponer reservas.

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La implementación de bandas cambiarias flexibles busca ofrecer previsibilidad sin resignar margen de maniobra. Para este lunes, el techo de la banda se ubica en $1.532,69, un nivel que el mercado observa como referencia clave. Si bien había expectativa por la intervención del Banco Central en el Mercado Único y Libre de Cambios (MULC), el organismo optó por mantenerse al margen.

Sin embargo, operadores detectaron que el Tesoro habría actuado en sentido contrario, con ventas cercanas a los US$ 200 millones para evitar que el tipo de cambio se aproxime al límite superior. La estrategia refuerza la idea de una administración activa del esquema, aun en un contexto de mayor flexibilidad formal.

Desde la consultora Outlier advirtieron que persiste “una mayor demanda estacional de dólares”, combinada con tasas cortas recalentadas y una administración forzada del tipo de cambio. El diagnóstico refleja una tensión latente entre el diseño del régimen cambiario y las condiciones reales del mercado.

Las reservas internacionales arrancaron el año en US$ 43.099 millones, con una mejora de US$ 1.934 millones respecto del cierre de 2025. El incremento responde, en parte, al regreso de encajes bancarios que habían caído por razones estacionales. No obstante, el nivel de reservas sigue siendo un punto de atención para analistas e inversores.

El Banco Central se fijó como objetivo sumar al menos US$ 10.000 millones durante 2026. Para lograrlo, se comprometió a participar en el MULC con compras de hasta el 5% del volumen operado. Si bien la meta luce alcanzable en términos técnicos, en la City advierten que el contexto estacional juega en contra.

“Enero es tradicionalmente un mes débil para las exportaciones”, señalaron desde Max Capital, al anticipar una presión adicional —aunque marginal— sobre el tipo de cambio. La oferta de divisas suele recomponerse recién con la llegada de la cosecha gruesa, lo que deja un bache temporal en el arranque del año.

A la dinámica cambiaria se suma un frente externo exigente. Según GMA Capital, la cuenta corriente cambiaria presenta un déficit de US$ 1.163 millones, equivalente al 0,3% del PIB, mientras que el calendario de vencimientos asciende a US$ 12.633 millones. Este combo se potencia con una menor demanda de pesos durante el verano y una oferta de dólares acotada.

El primer gran test llega esta semana, cuando el Gobierno debe afrontar un pago de deuda por US$ 4.200 millones con bonistas internacionales. Si bien el equipo económico dejó trascender la posibilidad de cerrar un REPO con bancos del exterior, la falta de un anuncio formal mantiene en vilo al mercado.

Desde Aurum Valores explicaron que se evalúa un REPO por alrededor de US$ 2.000 millones para cubrir el faltante entre los fondos del Tesoro, el BCRA y eventuales ingresos por privatizaciones. “No solo importa la tasa, sino también quiénes aportan los fondos”, subrayaron, al advertir que un fondeo mayormente doméstico podría ser leído como una señal de cautela por parte de los actores internacionales.

El debut de las bandas cambiarias flexibles marca un cambio relevante en la estrategia oficial, pero no despeja de inmediato las tensiones estructurales del mercado de cambios. La evolución del dólar en las próximas semanas dependerá de múltiples factores: la capacidad de sumar reservas, la definición del REPO, el cumplimiento de los compromisos de deuda y la respuesta de los agentes económicos ante un esquema aún en fase de prueba.

En ese marco, enero aparece como un mes clave para medir la credibilidad del nuevo régimen y la habilidad del Gobierno para navegar un contexto externo y estacional desafiante, con el dólar nuevamente bajo la lupa.

Con información de Clarín.

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