El ministro de Salud de la Nación, Mario Lugones, habló sobre la investigación por el fentanilo contaminado, que hasta ahora dejó 87 muertos y con sospechas sobre otras nueve víctimas. El funcionario se mostró conmovido y aseguró: “No tiene antecedentes. Me pongo muy mal cuando hablo de esto porque soy médico, y es un atentado a la gente”.
Video: Lugones se quebró al hablar del fentanilo
Lugones responsabilizó directamente a Ariel García Furfaro, dueño del laboratorio clausurado, y lo calificó como “exconvicto y delincuente”. Además, defendió el rol de la Anmat y de su directora, Nélida Bisio, al remarcar que el organismo actuó en cuanto recibió las irregularidades. “A las dos horas, lo cerró”, dijo, aunque admitió que hubo demoras y por eso ordenó un sumario interno para deslindar responsabilidades: “Si hubo negligencia, los responsables se tendrán que ir. El que las hace, las paga”.
El ministro negó tener vínculos con laboratorios y rechazó las acusaciones de Furfaro, quien lo señaló como competidor directo en el negocio farmacéutico. “No tengo ningún laboratorio. Soy médico desde hace 53 años”, respondió. También vinculó al empresario con “negocios espurios” y con el kirchnerismo, recordando su frustrado intento de participar en la producción de la vacuna Sputnik.
Sobre las posibles causas de la contaminación, Lugones sostuvo que se trató de “mala praxis” y adelantó que en adelante las licitaciones estarán acompañadas por un control más estricto de buenas prácticas de manufactura. Además, elogió la intervención del juez federal Ernesto Kreplak, quien retiró del mercado el lote contaminado.
Por último, el ministro fue categórico al exigir castigos: “No tiene perdón de nadie esta gente. Tienen que terminar presos, junto con todos los cómplices. Llegaron hasta acá porque tuvieron cobertura política, pero no de este Gobierno, que viene a hacer cosas distintas. Algo raro hay detrás, y lo tiene que investigar la Justicia”.
