En medio de las dificultades para conseguir financiamiento, el Banco Central de la República Argentina (BCRA) dispuso un fuerte ajuste en su política monetaria. Desde este lunes, las entidades financieras deberán mantener inmovilizado hasta el 50% de sus tenencias en pesos y reportar a diario sus encajes, bajo amenaza de multas más severas.
La medida, oficializada este jueves a través de la Comunicación A 8302, eleva en cinco puntos porcentuales los encajes bancarios —de 45% a 50%— y establece que una parte podrá cubrirse con bonos del Tesoro que se licitarán de manera exprés el lunes próximo. El objetivo es absorber pesos del mercado y evitar presiones sobre el tipo de cambio.
El secretario de Finanzas, Pablo Quirno, precisó que la licitación estará dirigida exclusivamente a bancos, que deberán participar con fondos propios. Se ofrecerán títulos como la letra TAMAR, con una tasa cercana al 50% y vencimiento el 28 de noviembre.
En paralelo, el BCRA modificó el cálculo de los encajes: ya no se medirá un promedio mensual, sino que se exigirá un control diario. El incumplimiento implicará sanciones que duplican las actuales y que, según fuentes del sistema financiero, triplican la tasa TAMAR promedio.
Según analistas, la estrategia diseñada por el ministro de Economía, Luis Caputo, y el presidente del BCRA, Santiago Bausili, apunta a “no dejar pesos sueltos que puedan hacer daño” y mantener a raya el dólar, aunque genera inquietud entre inversores “por la falta de transparencia” y la volatilidad de las decisiones.
