Los ocupantes explicaron que la carne había sido comprada a un trabajador rural. Minutos después, el peón llegó al lugar y confirmó que había faenado al animal porque estaba lastimado y no iba a sobrevivir. Sin embargo, al comunicarse los efectivos con el propietario del establecimiento, éste aseguró desconocer por completo la situación y manifestó que iniciaría acciones penales.
Ante lo ocurrido, se procedió al secuestro de la carne bovina, un automóvil, una motocicleta, teléfonos celulares y la suma de $576.305 en efectivo. Además, la magistratura interviniente dispuso la aprehensión de los involucrados y ordenó ingresar al campo para secuestrar el cuero del animal.
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