El propio jefe policial fue contundente al señalar que los efectivos fueron inmediatamente suspendidos de sus funciones, mientras se avanza con el sumario administrativo y las investigaciones internas correspondientes.
El caso generó malestar y preocupación dentro de la fuerza, ya que pone nuevamente en debate la necesidad de controles más estrictos y permanentes para garantizar la transparencia y la confianza en las instituciones de seguridad.
Desde la Jefatura confirmaron que se continuará aplicando protocolos de control toxicológico a todo el personal policial de manera aleatoria, con el objetivo de mantener la integridad de la fuerza y la seguridad de la comunidad chaqueña.
Una situación delicada que vuelve a encender las alarmas sobre la conducta y el control interno dentro de la Policía del Chaco.
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