Con un frente interno tensionado por la aceleración de precios y un contexto internacional marcado por el conflicto en Medio Oriente, el ministro de Economía, Luis Caputo, inició en Washington una agenda clave en el marco de las Sesiones de Primavera del Fondo Monetario Internacional. La guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán introduce un factor adicional de presión sobre los precios globales, con impacto directo en la dinámica inflacionaria local.
El funcionario mantendrá reuniones con Kristalina Georgieva, Ajay Banga, Ilan Goldfajn y Sergio Díaz-Granados, además de exponer ante inversores en el JPMorgan Chase y el Atlantic Council. En esos ámbitos buscará sostener la credibilidad del programa económico y defender el ajuste, al que define como consistente pese a las tensiones coyunturales. La comitiva se completa con Santiago Bausili y José Luis Daza.
En paralelo, el vínculo con el organismo multilateral transita una instancia decisiva. El FMI concedería un nuevo “waiver” por el incumplimiento de la meta de acumulación de reservas, en el marco de la segunda revisión del acuerdo.
Con un frente interno tensionado por la aceleración de precios y un contexto internacional marcado por el conflicto en Medio Oriente, el ministro de Economía, Luis Caputo, inició en Washington una agenda clave en el marco de las Sesiones de Primavera…
Sin embargo, fuentes oficiales sostienen que esa flexibilidad dejaría de ser necesaria en las próximas evaluaciones, en función del mayor ritmo de acumulación reciente. La eventual firma del Staff Level Agreement abriría un plazo de diez días hábiles para la aprobación del directorio y el desembolso de unos 1.000 millones de dólares.
La propia Georgieva anticipó un escenario global más demandante para el Fondo. “Como bomberos, estamos aquí para ustedes cuando llega la crisis”, afirmó, y proyectó que la asistencia de corto plazo para balanzas de pagos podría escalar entre 20.000 y 50.000 millones de dólares debido a las consecuencias del conflicto. En ese marco, consideró que el organismo cuenta con recursos suficientes para afrontar el shock externo.
Para la Argentina, que ya recibió desembolsos por encima de los 20.000 millones de dólares en el marco del programa vigente, la posibilidad de acceder a fondos extraordinarios aparece acotada. La estrategia oficial se concentra en reforzar reservas mediante financiamiento de organismos como el Banco Mundial, el BID y la CAF.
En paralelo, el Gobierno busca alinear expectativas: “Hay que tener paciencia, no vamos a ir en contra de la teoría económica”, sostuvo el presidente Javier Milei, en referencia al repunte inflacionario de marzo, que se combinó con caída de la recaudación, retracción industrial y un riesgo país estabilizado por encima de los 500 puntos.

