La consolidación europea de posguerra y el reinado brasileño
El siguiente Mundial volvió a Europa. Suiza 1954 dejó una de las remontadas más recordadas: Hungría, la gran candidata del torneo, se puso 2-0 arriba con Ferenc Puskás y Zoltán Czibor, pero Alemania Occidental dio vuelta el partido con Max Morlock y un doblete de Helmut Rahn para consagrarse en lo que en su país se recuerda como “el Milagro de Berna”. El historial entre europeos y americanos se ponía 3 a 2.
A Brasil le tomó apenas ocho años reponerse del golpe del Maracanazo. La alegría brasileña explotó en Suecia 1958, cuando un debutante de 17 años llamado Pelé anotó dos goles —a los que sumó otros dos Vavá y uno Mário Zagallo— para golear 5-2 a los locales, que habían abierto el marcador con Nils Liedholm.
Brasil retuvo el título cuatro años después en Chile 1962, con un 3-1 sobre Checoslovaquia: Josef Masopust había adelantado a los europeos, pero Amarildo, Zito y Vavá completaron la vuelta. Asi, la Canarinha se anotaba como la segunda bicampeona de la historia y ponía a América del Sur 4 a 3 sobre Europa.
Cuatro años después, Inglaterra festejó como local en 1966, en una final que todavía se recuerda por el único hat-trick en la historia de las definiciones mundialistas. Helmut Haller había abierto el marcador para Alemania Occidental, Geoff Hurst empató y Martin Peters puso en ventaja a los ingleses; sobre el cierre, Wolfgang Weber forzó el alargue, donde el propio Hurst completó sus tres goles para el 4-2 definitivo. Los europeos igualaban 4 a 4.
En México 1970, Brasil daría cátedra de la mano de un Pelé que volvía a la Copa del Mundo para cerrar su historia a lo grande. El “Rey” coronó con una selección que sigue siendo recordada como una de las mejores de la historia.
Con goles suyos, de Gérson, de Jairzinho y un golazo colectivo cerrado por Carlos Alberto Torres, Brasil demolió 4 a 1 a Italia, que había descontado con Roberto Boninsegna. Con ese título, se quedó en propiedad con la Copa Jules Rimet y ponía arriba 5 a 4 el historial.
Los 70 y 80: alemanes, argentinos e italianos se reparten la escena
Alemania Occidental, como local, volvió a lo más alto en 1974 tras un comienzo insólito contra Holanda. Johan Neeskens abrió el marcador de penal antes incluso de que los alemanes tocaran la pelota, pero Paul Breitner (también de penal) y Gerd Müller dieron vuelta un 2 a 1 que dejó a los neerlandeses, otra vez, sin su primer título.
Con el historial 5 a 5, Argentina recibía por primera vez en su historia al Mundial en 1978. La anfitriona llegó a la final contra Holanda, en la que se impuso 3 a 1 en el alargue. Mario Kempes, autor de dos goles, fue la gran figura en el Estadio Monumental, y Daniel Bertoni cerró la definición tras el descuento neerlandés de Dick Nanninga. Una vez más, los sudamericanos pasaban al frente 6 a 5.
En España 1982, Italia volvió a quedarse con la Copa con Paolo Rossi como figura, quien anotó en la final junto con Marco Tardelli y Alessandro Altobelli para sentenciar el 3-1 sobre Alemania Occidental, que había descontado con Breitner en el final. Los del viejo continente volvían a igualar 6 a 6.
México 1986 quedó guardado para siempre en la memoria argentina. No solo fue el Mundial de Diego Maradona, en el que el astro anotó “La Mano de Dios” y el “Gol del Siglo” en cuartos de final ante Inglaterra, sino también porque significó el segundo título de los argentinos en tres mundiales.
El desempeño de la Albiceleste quedará en la retina por los tantos de José Luis Brown y Jorge Valdano que pusieron 2 a 0 arriba al equipo de Carlos Bilardo en la final contra Alemania, en un partido que contó con el empate transitorio de los europeos a través de de Karl-Heinz Rummenigge y Rudi Völler, y con la definición agónica de Jorge Burruchaga que selló el 3-2.
Con el triunfo argentino, América del Sur se colocaba 7 a 6 frente a Europa. Pero cuatro años después en Italia 1990, la revancha sería alemana: un solo gol, de penal, convertido por Andreas Brehme, alcanzó para vencer 1-0 a una Argentina que terminó el partido con dos expulsados. Una vez más, Europa llegaba a la paridad: 7-7.
Los 90 y 2000: Brasil pentacampeón y el ascenso francés
Estados Unidos 1994 dejó la única final sin goles de la historia: Brasil e Italia empataron 0-0 y todo se definió en los penales, donde Franco Baresi, Daniele Massaro y Roberto Baggio fallaron sus remates para que Brasil se quedara con su cuarta estrella. Así, América del Sur volvía a dominar 8-7 sobre los europeos.
En Francia 1998, los locales dieron el batacazo con un contundente 3-0 sobre Brasil, con dos goles de cabeza de Zinedine Zidane y uno de Emmanuel Petit, en una final marcada además por el confuso episodio médico que había sufrido Ronaldo horas antes del partido. Con la victoria, Europa ponía las cosas igualadas (8-8).
En Corea-Japón 2002 Alemania llegó a la final y tenía la oportunidad de poner a los europeos arriba en el historial. Pero Ronaldo se tomó revancha de lo ocurrido cuatro años atrás, anotó los dos goles del 2-0 y se convirtió en el goleador del torneo, coronando a Brasil con su quinta estrella, la última hasta la fecha.
En Alemania 2006, Italia y Francia protagonizaron una de las finales más recordadas por fuera de lo futbolístico: Zidane abrió el marcador con un audaz penal picado, Marco Materazzi empató de cabeza y, ya en el alargue, el propio Zidane fue expulsado por el histórico cabezazo al defensor italiano. En los penales, Italia se impuso 5-3 para llevarse su cuarto título y dejar la lucha 9 a 9.
La última década y media: el dominio europeo y la revancha de Messi
Sudáfrica 2010 le dio a España su primer y único título mundial, con un gol de Andrés Iniesta a pocos minutos del final del alargue en un partido durísimo ante Holanda, que sumaba así su tercera final perdida. Fue una final de europeos que, luego de 56 años se ponían arriba otra vez: 10 a 9.
En Brasil 2014, Europa anotó un bicampeonato y logró ampliar la tabla 11 a 9. Alemania le ganó 1 a 0 a la Argentina con un gol de Mario Götze en el alargue, en una definición muy pareja que Lionel Messi y los suyos no pudieron destrabar. Fue un duro golpe por partida doble dado que se convirtió en el primer título de un europeo en América.
Rusia 2018 ratificó el dominio europeo y confirmó a Francia como potencia con un 4 a 2 sobre Croacia: un autogol de Mario Mandzukic y un penal de Antoine Griezmann pusieron en ventaja a los franceses, Ivan Perisic había empatado transitoriamente, y Paul Pogba junto a un Kylian Mbappé de apenas 19 años sentenciaron el resultado, más allá del segundo descuento croata del propio Mandzukic. El historial quedaba 12 a 9.
En Qatar 2022, la final que muchos consideran la mejor de la historia, Lionel Messi, de penal, y Ángel Di María pusieron 2-0 a la Argentina, pero un relámpago de Kylian Mbappé —dos goles en menos de dos minutos— igualó el partido y lo mandó al alargue. Allí Messi volvió a marcar y Mbappé completó su hat-trick también de penal para el 3-3 final.
En la tanda de penales, Argentina se impuso 4-2 y el capitán se consagró campeón del mundo, cerrando la única cuenta pendiente de su carrera. Así, América del Sur lograba descontar para poner el balance 12 a 10.
Este domingo, España logró ampliar la ventaja de Europa sobre Sudamérica. Con gol de Ferran Torres a los 106 minutos de partido, la selección de Luis De la Fuente logró imponerse a la Argentina y bordó su segunda estrella, tras el título conquistado en 2010. Así, el historial se extendió a 13 vs 10. 13
El balance histórico
De las 23 Copas del Mundo disputadas, Europa se quedó con 13 títulos —Italia y Alemania con cuatro cada una, Francia y España con dos, e Inglaterra con uno— mientras que América del Sur acumula 10, gracias a los cinco de Brasil, los tres de Argentina y los dos de Uruguay. Ningún otro continente logró siquiera meter un equipo en una final.
Ambito.-



