La hinchada rosarina invadió la cancha por la algarabía de haberse quedado con el partido que necesitaban ganar, pero el cierre agónico del Xeneize le frustró la ilusión.
“No cantes victoria antes de tiempo”: ese principio que trasciende épocas y contextos no fue tenido en cuenta por parte del plantel y la hinchada de Rosario Central, en la vertiginosa definición por la Copa de la Liga Profesional de Fútbol argentino. Finalmente, un gol sobre el último minuto de Boca terminó por quitarle la ilusión.
El Canalla, institución en donde debutó como jugador César Luis Menotti, no respetó uno de los principios bilardistas de evitar mencionar un triunfo antes de que ocurra, porque eso puede provocar el efecto contrario. Por un problema de señal o un exceso de ansiedad, y desaforados por el empuje de los 50.000 hinchas que llenaron el Gigante de Arroyito, hubo invasión de cancha y gritos de “Dale, campeón”, mientras Boca aún empataba contra Defensa y Justicia en La Bombonera.
Había épica, es cierto: sin su capitán y figura, Ángel Di María, ausente por lesión, Rosario Central derrotó al descendido Estudiantes de Río Cuarto por 2 a 0 con un jugador menos. Aunque empezaron en simultáneo, la diferencia de minutos con el partido de Boca era mínima, pero el agónico gol de Enner Valencia, a los ’50 del segundo tiempo, terminó de frustrar la anticipada celebración canalla y le dio la Copa de la Liga al Xeneize, que quedó con 63 puntos en la tabla anual, contra 62 de los rosarinos.
El premio es una suma económica (u$s500.000) y la clasificación a la Copa Libertadores, el Trofeo de Campeones y la Supercopa Internacional. Aún así, al quedar en la segunda posición de la tabla anual, el equipo rosarino se aseguró un pasaje para la Copa Libertadores 2027 y viene de ganar la Supercopa Intercontinental en septiembre, tras derrotar a Estudiantes de La Plata en Santiago del Estero.
Definición de la Copa de la Liga
En la previa al inicio de los playoffs del Torneo Clausura, la definición de la Copa de la Liga Profesional de Fútbol argentino encontraba con paridad a Boca, Argentinos Juniors y Rosario Central. Si eso no representaba suficiente adrenalina, el Xeneize encontró el gol del triunfo en el último minuto de su partido, lo que le permitió ser el líder en puntos en la tabla anual y coronarse campéon.
La particularidad es que los tres partidos se jugaron en simultáneo y con los contendientes al título compitiendo como locales. Boca recibió a Defensa y Justicia y, a pesar de tener dominio del juego y que le anularan un gol a Miguel Merentiel por posición adelantada, no pudo sacar diferencias en los ’90. Fue recién en el minuto ’50 del segundo tiempo que, tras una mala salida del arquero visitante, Enner Valencia definió entre defensores y le dio el triunfo y el campeonato al Xeneize.
Argentinos se vio sorprendido en el Estadio Diego Maradona por Huracán, y ya en la primera mitad se quedó con uno menos (expulsión de Franco Paredes a los 26 minutos) y recibió dos goles: de Oscar Cortés a los ‘8 y de Bruno Barticciotto a los ’31. No hubo sorpresas ni batacazo, y el Globo frustró la esperanza del Bicho.
Por su parte, Rosario tuvo que encarar la definición contra Estudiantes de Río Cuarto (ya descendido) con la ausencia de su capitán, Ángel Di María, lesionado con una pubalgia. Sin embargo, sobre el cierre del primer tiempo Julián Fernández puso en ventaja a su equipo, que intentó sostener el liderazgo con un jugador menos, por la expulsión de Gastón Ávila a los ’72. Aún así, a los ’86 dilapidó el partido con gol de Emanuel Coronel.
Ambito.-