Al Nassr, el club saudita que tiene a Cristiano Ronaldo como máxima figura, enfrenta un desafío financiero que podría modificar su estructura de propiedad. La institución acumula una deuda de 800 millones de riyales, equivalente a unos u$s213 millones, y el Fondo de Inversión Pública de Arabia Saudita (PIF) analiza alternativas para sanear sus cuentas antes de incorporar capital privado.
En ese escenario, RedBird Capital Partners, el grupo de inversión estadounidense propietario del Milan y dirigido por Gerry Cardinale, aparece como el principal interesado en adquirir el control de la entidad. El fondo ya mantuvo al menos dos reuniones con representantes del PIF para evaluar la compra del 70% de las acciones.
La propuesta rondaría los 1.000 millones de riyales saudíes, unos u$s267 millones. Sobre esa base, algunas estimaciones sitúan la valuación total de Al Nassr en aproximadamente u$s381 millones. Sin embargo, las conversaciones continúan en una etapa preliminar y no existe garantía de que la operación llegue a concretarse.
El posible desembarco de RedBird vincula dos mercados futbolísticos con estrategias diferentes: el negocio consolidado del fútbol europeo y el proyecto de expansión internacional impulsado por Arabia Saudita. Para el inversor estadounidense, la adquisición representaría una nueva apuesta por una industria en la que ya tiene presencia en clubes de primer nivel.
Uno de los puntos más relevantes de la negociación es la eventual participación de Cristiano Ronaldo en la propiedad del club. El delantero portugués podría adquirir hasta el 20% de Al Nassr, mientras RedBird y sus socios asumirían el control mayoritario.
También aparece entre los potenciales inversores Saudi Media Company (SMC), una firma privada con sede en Riad que opera en los sectores de medios de comunicación, deportes y entretenimiento.
La eventual entrada de Cristiano Ronaldo al capital supondría un cambio en su vínculo con la institución: además de ser el principal activo deportivo y comercial del equipo, podría participar directamente en las decisiones sobre su desarrollo futuro.
Desde su llegada en 2023, el portugués se convirtió en una de las figuras centrales de la estrategia de internacionalización de la Saudi Pro League. Su presencia contribuyó a elevar la exposición global de la competencia y acompañó el desembarco de otras estrellas internacionales.
La deuda de Al Nassr y el plan para sanear las cuentas
El pasivo de u$s213 millones se profundizó durante la temporada 2025-2026, de acuerdo con informaciones publicadas en Arabia Saudita. Parte de las dificultades se atribuye a decisiones financieras adoptadas en ese período, en un contexto de controles más estrictos sobre las cuentas de los clubes.
Desde 2023, Al Nassr habría destinado alrededor de u$s507 millones a contratos de futbolistas. No obstante, durante el último mercado de pases redujo significativamente su nivel de gasto.
Antes de avanzar con una venta, el PIF busca mejorar el balance de la institución. Una de las alternativas bajo análisis consiste en recurrir a empresas de su propia cartera para estructurar acuerdos comerciales y de patrocinio que permitan fortalecer los ingresos del club y aliviar su carga financiera.
El fondo soberano había adquirido inicialmente el 75% de Al Nassr en 2023. Este año también recibió el 25% restante, que permanecía en manos de la fundación sin fines de lucro de la institución, por lo que pasó a controlar la totalidad de las acciones.
La estrategia actual apunta a sanear las cuentas y facilitar el ingreso de inversores privados. Si las negociaciones prosperan, RedBird asumiría el control mayoritario y Ronaldo podría convertirse en socio del club en el que continúa jugando.
El giro del fondo saudí hacia el capital privado
La posible venta de Al Nassr forma parte de una estrategia más amplia del PIF para reducir su participación directa en algunos activos deportivos y promover el ingreso de capital privado. El objetivo es que los clubes puedan desarrollar estructuras financieras sostenibles y depender menos del financiamiento público.
En agosto de 2024, el fondo vendió el 70% de Al Hilal a Kingdom Holding Company, propiedad del príncipe saudí Alwaleed bin Talal. La operación valuó al club en aproximadamente u$s1.400 millones, según los datos incluidos en los informes sobre la transacción.
El PIF también controla el Newcastle United, de la Premier League inglesa, y ha evaluado alternativas para incorporar inversores minoritarios. Su estrategia se extiende más allá del fútbol: el fondo también había impulsado LIV Golf, el circuito creado en 2022 para competir con las estructuras tradicionales de ese deporte.
La apuesta saudí por el deporte tuvo uno de sus momentos de mayor expansión en 2023, cuando el país destinó aproximadamente u$s900 millones a la contratación de figuras internacionales como Cristiano Ronaldo, Neymar y Karim Benzema.
Ahora, el desafío pasa por transformar esa inversión en estructuras deportivas capaces de atraer nuevos socios y sostener sus operaciones a largo plazo. La eventual venta de Al Nassr al grupo propietario del Milan sería otro paso relevante en ese proceso.
Por el momento, la operación no está cerrada. Pero la combinación de una deuda de u$s213 millones, una posible venta por unos u$s267 millones y la eventual participación accionaria de Cristiano Ronaldo convierte al futuro del club saudí en una de las negociaciones que conectan el negocio del fútbol europeo con el proyecto deportivo y financiero de Arabia Saudita.
Ambito.-
