El tenis profesional recibió una de las sanciones más duras de su historia por corrupción. Stefan Milievi, un jugador serbio de 29 años que alcanzó el puesto 1.338° del ranking mundial en agosto de 2014, fue suspendido durante 24 años y multado con u$s 70.000 por amañar partidos e intentar construir una red de jugadores involucrados en la manipulación de resultados.
La medida fue anunciada por la Agencia Internacional para la Integridad en el Tenis (ITIA, por sus siglas en inglés), que determinó que el jugador incurrió en graves infracciones de las normas anticorrupción. Según la investigación, Milievi manipuló seis partidos entre 2022 y 2024, cinco de ellos con su participación directa, e intentó arreglar otros seis encuentros.
Sin embargo, la gravedad del caso no se limita a los partidos en los que habría intervenido. La investigación también lo señaló por reclutar o intentar reclutar a varios tenistas profesionales para sumarlos a una estructura de corrupción que derivó en nuevos encuentros amañados.
La sanción entró en vigor el 9 de octubre de 2026 y finalizará oficialmente el 8 de octubre de 2050. Para entonces, Milievi tendrá 53 años y habrá permanecido prácticamente un cuarto de siglo fuera del tenis organizado.
Una investigación sin respuestas del jugador
La ITIA informó que intentó contactar a Milievi en siete oportunidades, a través de distintos canales, pero no obtuvo respuesta. El 24 de septiembre de 2026, una vez concluida la investigación, el organismo le notificó que enfrentaba cargos por infracciones graves.
Como el tenista tampoco respondió a esa comunicación, se aplicó la sanción prevista por las normas y las directrices disciplinarias de la entidad.
Durante los 24 años de suspensión, el serbio no podrá disputar partidos, ejercer como entrenador ni asistir a eventos organizados o autorizados por la ATP, la WTA, los torneos de Grand Slam, World Tennis o las asociaciones nacionales.
Un castigo que supera los antecedentes más severos
La suspensión de Milievi se ubica entre las más extensas impuestas por la ITIA por corrupción en el tenis. El caso supera varios antecedentes relevantes, incluidos los de jugadores que recibieron sanciones de dos décadas o más por manipular resultados y cometer otras infracciones relacionadas con las apuestas.
Entre ellos aparece el español Marc Fornell Mestres, suspendido durante 22 años y seis meses por amaño de partidos y otras violaciones de las normas anticorrupción. En 2024, el francés Quentin Folliot recibió una sanción de 20 años por múltiples infracciones vinculadas con la manipulación de encuentros.
El tenis argentino también registra antecedentes de gravedad. En enero de 2025, la ITIA informó sobre la sanción de 15 años impuesta a Agustín Moyano por infracciones al programa anticorrupción. El jugador negó los cargos y solicitó una audiencia completa antes de que se resolviera el expediente.
Otro caso es el de Franco Feitt, quien recibió una prohibición de por vida después de admitir múltiples episodios de manipulación de partidos entre 2014 y 2018.
Las sanciones de por vida representan el máximo castigo disciplinario para este tipo de conductas. La particularidad del expediente de Milievi es la extensión de su suspensión temporal y la acusación de haber intentado ampliar la trama mediante el reclutamiento de otros profesionales.
Las apuestas, bajo la lupa en los niveles inferiores
El caso vuelve a poner en primer plano uno de los principales desafíos para la integridad del tenis: la vulnerabilidad de los circuitos de menor categoría frente a los intentos de soborno y la manipulación de resultados asociados con las apuestas deportivas.
En esos niveles, las diferencias económicas entre los jugadores y los ingresos que pueden obtener por competir son significativas. Los costos de viajar, alojarse, entrenar y participar en torneos pueden representar una carga importante, especialmente para quienes están lejos de los primeros puestos y no cuentan con contratos comerciales relevantes.
Ese contexto constituye uno de los riesgos que enfrentan los organismos de control. La posibilidad de obtener dinero mediante el arreglo de un encuentro puede convertirse en un incentivo para jugadores con ingresos limitados, mientras que el reclutamiento de otros profesionales amplía el alcance potencial de las maniobras.
La investigación contra Milievi expone precisamente ese problema: las sospechas no se limitaron a los resultados de sus propios partidos, sino que incluyeron intentos de involucrar a otros tenistas en la manipulación de encuentros.- Por eso, el episodio representa un desafío que trasciende la carrera de un jugador. La eficacia de los controles, la cooperación de los profesionales y la vigilancia sobre los mercados de apuestas son elementos centrales para evitar que estas prácticas se extiendan por el circuito.
Con la suspensión vigente hasta octubre de 2050 y una multa de u$s 70.000, Milievi quedó en el centro de uno de los expedientes disciplinarios más extremos del tenis moderno. Su caso deja una señal contundente: la lucha contra la corrupción alcanza también a los jugadores alejados de la élite y puede terminar con una carrera profesional mucho antes de que llegue a su punto máximo.
Ambito.-
