El resultado se mantiene estable a horas de los comicios. El actual presidente brasileño supera al senador por 45% a 42%.
La recta final hacia las elecciones presidenciales en Brasil se palpita de cara a los comicios de este domingo 4 de octubre. El clima político se centra en el duelo entre el actual mandatario, Luiz Inácio Lula da Silva, y el opositor Flávio Bolsonaro, quienes concentran la mayor parte de la intención de voto. Así, una reciente encuesta arrojó que mientras el primero concentra el 45%, el segundo obtendría cerca del 42%.
Se trata de una mayor catalización de los votos que el último registro publicado, en el que el actual presidente superaba al senador por 42% a 38%. El estudio de Datafolha, que se basó en 4.006 entrevistas en 122 municipios, y mostró resultados inocuos para el resto de los candidatos: Ronaldo Caiado (PSD) con 4%, Renan Santos (Missão) con 3%, Augusto Cury (Avante) con 3% y Romeu Zema (Novo) con 1%. Hay otros 7 postulantes que no llegan siquiera al 1%.
El estudio encargado por el diario O Globo ratificó la diferencia, que se mantiene estable tras los últimos relevamientos de la consultora. El censo representa un empate técnico. La muestra posee un margen de error máximo de dos puntos porcentuales y un nivel de confianza del 95%. Las proyecciones indican que ningún postulante logra el triunfo en primera vuelta, motivo por el cual el proceso electoral brasileño se definirá en una segunda instancia el 25 de octubre.
Brasil: los escenarios económicos que abre la elección
La elección brasileña también tiene consecuencias directas para la Argentina, porque no solo definirá al próximo presidente, sino también el rumbo de una economía estrechamente vinculada con la actividad local.
Así, las diferencias entre ambos candidatos pueden traducirse en distintos escenarios para, por ejemplo, el crecimiento de Brasil, las tasas de interés y la cotización del real, variables con impacto sobre el comercio bilateral y la competitividad argentina.
Federico Vaccarezza, especialista en economía internacional y relaciones Brasil-Argentina advierte que “lo que decidan en Brasilia y San Pablo tiene implicancias directas para Buenos Aires” y que, en un contexto de mayor fragilidad local, “lo último que necesita la economía argentina es un frenazo de la economía brasileña”.
Brasil llega a la elección con una economía todavía en expansión, aunque con señales cada vez más claras de moderación. El PBI avanzó 0,5% trimestral y 2% interanual en el segundo trimestre, mientras que el IBC-Br, un indicador mensual del Banco Central de Brasil que funciona como termómetro de la actividad económica, retrocedió en junio y julio, una señal de desaceleración frente al mayor dinamismo observado al comienzo del año.
La desaceleración convive, justamente, con condiciones monetarias todavía restrictivas. La tasas de referencia de política monetaria, la Selic, se ubica en 13,75%, mientras que el índice oficial de precios al consumidor (IPCA) acumuló 4,22% interanual en agosto y su medición adelantada, el IPCA-15, llegó a 4,47% en septiembre.
