Vasco da Gama empieza a cerrar uno de los capítulos más turbulentos de su historia reciente. Después de la fallida experiencia con el grupo estadounidense 777 Partners, que tomó el control de la Sociedad Anónima de Fútbol (SAF) en 2022 y terminó perdiéndolo dos años después por decisión judicial, el gigante de Río de Janeiro tiene un nuevo inversor: Marcos Faria Lamacchia, empresario de 47 años y propietario de la sociedad Almirante Participações.
La empresa fue la única que presentó una oferta en el proceso competitivo abierto por la Justicia de Río de Janeiro y el 25 de septiembre ganó el proceso para adquirir el 90% de la nueva SAF del Vasco. La propuesta fue homologada por la Justicia, aunque el cambio de control todavía no está completamente cerrado: debe pasar por el Consejo Deliberativo y posteriormente por una Asamblea General Extraordinaria de socios. La dirigencia pretende que el proceso avance durante octubre.
El dato que más llama la atención es que los R$500 millones, equivalentes a unos u$s85 millones, no representan el desembolso total que Lamacchia asumirá por el Vasco.
La propuesta establece u$s85 millones de aportes destinados exclusivamente al fútbol, que serán desembolsados en cinco cuotas anuales de aproximadamente u$s17 millones, actualizadas por el índice de inflación correspondiente. A ese monto se suman u$s20,4 millones para el centro de entrenamiento y u$s5,1 millonpara las categorías de base. También está prevista la conversión de aproximadamente u$s13,6 millones de un préstamo DIP otorgado anteriormente en participación dentro de la nueva SAF.
El acuerdo, además, contempla la asunción de obligaciones vinculadas a la recuperación judicial, deudas tributarias y el financiamiento del flujo de caja del club durante los próximos años. El acuerdo de inversión supera los u$s510 millones, incluyendo alrededor de u$s170 millones destinados a deuda, u$s255 millones para cubrir el déficit de caja proyectado durante cinco años y u$s110,5 millones en inversiones para fútbol y centros de entrenamiento.
Otros cálculos publicados después del proceso competitivo sitúan el compromiso financiero total, considerando inversiones obligatorias y la asunción de pasivos y obligaciones, por encima de los u$s680 millones.
Uno de los proyectos centrales del nuevo ciclo será la modernización del CT Moacyr Barbosa, en Jacarepaguá. El plan contempla una inversión de aproximadamente u$s20,4 millones para construir un complejo de casi 80.000 metros cuadrados, con 17.000 metros cuadrados de superficie construida, cuatro campos de fútbol, tres edificios y una recepción central.
El objetivo es transformar la infraestructura deportiva y generar una estructura de formación y desarrollo de futbolistas que permita al Vasco aumentar su capacidad competitiva y, potencialmente, la generación futura de ingresos mediante transferencias.
Del proyecto 777 Partners a una nueva SAF
El contraste con la etapa anterior es significativo. En septiembre de 2022, el Vasco vendió el 70% de su SAF a 777 Partners por un compromiso de inversión de aproximadamente u$s119 millones. El acuerdo contemplaba además que la SAF asumiera hasta otros u$s119 millones de deudas del club.
La compañía estadounidense llegó al Vasco como parte de una estrategia de multipropiedad internacional. El grupo había construido una cartera con clubes en distintos mercados y pretendía utilizar una estructura global para generar sinergias comerciales y deportivas.
Sin embargo, el proyecto terminó abruptamente. En mayo de 2024, la Justicia de Río de Janeiro aceptó el pedido del Vasco y suspendió los efectos del contrato de venta de la SAF a 777 Partners, devolviendo el control del fútbol a la asociación presidida por Pedrinho.
La crisis de 777 Partners y sus problemas financieros terminaron convirtiendo al Vasco en uno de los casos más complejos del modelo de SAF brasileño.
Ahora, Lamacchia llega con una estructura diferente: una inversión directa, compromisos de largo plazo y la obligación de afrontar parte de las deudas y necesidades financieras de una institución que atraviesa un proceso de recuperación judicial.
La operación también tiene una particularidad que obligó a los organismos brasileños a intervenir. Marcos Lamacchia es hijo del empresario José Roberto Lamacchia y hijastro de Leila Pereira, presidenta del Palmeiras.
Por esa relación familiar, la Agencia Nacional de Regulación y Sostenibilidad del Fútbol (Anresf) abrió un procedimiento para analizar un posible conflicto de intereses. Como medida cautelar, el organismo prohibió inicialmente determinadas relaciones comerciales entre Vasco, Palmeiras y Crefipar, conglomerado vinculado a Leila Pereira.
Entre las restricciones se encuentran operaciones que puedan generar vínculos directos entre las instituciones, incluyendo negociaciones de futbolistas, cesiones, acuerdos comerciales y determinadas operaciones financieras.
Leila Pereira, por su parte, afirmó públicamente que no participa de las negociaciones de su hijastro con el Vasco y que Lamacchia desarrolla su actividad empresarial de manera independiente.
El Vasco todavía conserva una participación
Con la nueva estructura, Almirante Participações tendrá el 90% del capital social y de los derechos de voto de la SAF, mientras que el Club de Regatas Vasco da Gama conservará al menos el 10%. Para hacerlo posible, el club deberá modificar su estatuto, que actualmente establece una participación mínima del 20%.
La situación accionaria heredada de la etapa 777 también es compleja: actualmente la antigua estructura mantiene una participación del 31%, el Vasco conserva 30% y otro 39% se encuentra en disputa en una cámara arbitral. La nueva operación busca reorganizar esa estructura dentro del proceso de recuperación judicial.
Incluso antes de asumir formalmente el control de la SAF, Lamacchia ya comenzó a financiar al Vasco. En julio, la Justicia autorizó un préstamo de aproximadamente u$s6,8 millones de Almirante Participações al club, mientras que en septiembre se habilitó una nueva línea DIP de hasta u$s25,5 millones para sostener la liquidez de la institución. De ese último financiamiento, el Vasco recibió inicialmente u$s11,1 millones para afrontar pagos y necesidades inmediatas de caja.
El nuevo propietario, por lo tanto, no llega solamente con una oferta para quedarse con el control del fútbol. Su apuesta es asumir una estructura endeudada, garantizar recursos para el funcionamiento cotidiano, invertir en el plantel y modernizar la infraestructura.
El Vasco intenta así cerrar definitivamente el capítulo de 777 Partners y abrir una nueva etapa empresarial. Pero, antes de que Lamacchia pueda ejercer plenamente el control del 90% de la SAF, todavía quedan por superar las aprobaciones institucionales y el análisis de los organismos brasileños.
Ambito.-
