La decisión judicial alcanza a ciudadanos de 75 países que buscaban obtener visas de inmigrante para ingresar a Estados Unidos.

Entre quienes impulsaron la demanda se encuentran cinco profesionales colombianos cuyas solicitudes fueron rechazadas bajo la nueva política y seis ciudadanos estadounidenses que denunciaron perjuicios para familiares residentes en Ghana, Jamaica, Guatemala y Etiopía.

El fallo no solamente dejó sin efecto la suspensión hacia adelante, sino que también anuló las negativas fundamentadas exclusivamente en esa directiva. La resolución podría derivar así en la revisión de miles de solicitudes que ya habían sido procesadas.

La respuesta del gobierno de Donald Trump

Consultado sobre la decisión judicial, un portavoz del Departamento de Estado evitó pronunciarse específicamente sobre el litigio por encontrarse todavía en curso.

De todos modos, defendió el criterio general de la administración republicana y aseguró que “la Administración Trump protege al pueblo estadounidense al mantener los estándares más rigurosos de evaluación y verificación de los solicitantes de visas”.

Desde las organizaciones que participaron de la demanda celebraron el fallo. Joanna Cuevas Ingram, abogada principal del National Immigration Law Center, afirmó que representa una “victoria significativa para los cientos de miles de familias” afectadas por la restricción.

Por su parte, la presidenta de Democracy Forward, Skye Perryman, sostuvo que la resolución constituye un “contundente rechazo a una política ilegal y discriminatoria” y cuestionó que el Gobierno utilice la legislación migratoria para imponer restricciones generales sobre países enteros.