Ese resultado coincide con un relevamiento previo de Datafolha, que había registrado un 40% de intención de voto para Lula, frente al 32% obtenido por Flávio Bolsonaro, consolidando una tendencia favorable para el actual presidente.

Según el análisis de Polymarket, el liderazgo del mandatario responde a su condición de presidente en ejercicio, a la posibilidad de buscar un cuarto mandato, a la fragmentación de los candidatos de derecha y a los escándalos recientes que involucran a Flávio Bolsonaro.

Las proyecciones ubican a Lula como el principal candidato para retener la Presidencia de Brasil.

La campaña también enfrenta controversias por el uso de inteligencia artificial

La carrera electoral también quedó atravesada por la polémica luego de que la campaña del Partido Liberal (PL) difundiera un video generado con inteligencia artificial que contenía un mensaje de Jair Bolsonaro.

La iniciativa generó cuestionamientos porque podría vulnerar la prohibición electoral que impide a los presos emitir opiniones políticas, además de abrir un debate sobre los límites regulatorios del uso de esta tecnología durante las campañas.

El abogado penalista José Carlos Portella Jr. advirtió sobre posibles “artimañas” y maniobras de desinformación, al tiempo que expresó preocupación por la actuación del Tribunal Superior Electoral (TSE), presidido por Kassio Nunes Marques, magistrado considerado cercano al bolsonarismo.

Por otra parte, el conflicto comercial derivado de la guerra arancelaria impulsada por Estados Unidos también aparece como un elemento que influye en la percepción del electorado. En ese contexto regional, marcado por el avance de fuerzas de derecha en distintos países, Lula continúa siendo identificado por una parte de la población como la principal figura de liderazgo político en Brasil.