Consultado sobre cuál es el objetivo militar, Hegseth evitó brindar definiciones precisas y respondió: “Me preguntaste cuál es el objetivo principal, y diría que garantizar que Irán nunca tenga un arma nuclear”. Más adelante agregó: “En última instancia, muchos de los ataques… están privando a Irán de su capacidad de visión y percepción en el estrecho de Ormuz”.

El conflicto sigue escalando mientras aumentan las bajas estadounidenses y persisten las tensiones en el estrecho de Ormuz.

Crecen las críticas por el impacto político y económico

Las dudas sobre la estrategia también alimentaron los cuestionamientos de la oposición. La senadora demócrata Kirsten Gillibrand vinculó el gasto militar con la situación económica de los estadounidenses y sostuvo: “Secretario Hegseth, usted está solicitando miles de millones de dólares en fondos adicionales para una guerra que, según usted mismo dijo, duraría semanas y que el presidente no tiene ningún plan ni capacidad para terminar”.

Luego profundizó sus críticas al asegurar: “Los votantes han visto aumentar sus facturas de alimentos y gasolina, y esta guerra impopular y no autorizada en el extranjero es una prioridad mayor para esta administración que la capacidad de sus ciudadanos para alimentar a sus familias y brindar atención médica a sus seres queridos enfermos”.

Pese a los cuestionamientos, la mayoría de los republicanos respaldó el pedido presupuestario de la Casa Blanca. No obstante, la falta de una estrategia de salida y la posibilidad de que el conflicto se prolongue amenazan con convertirse en un problema político para la administración Trump de cara a las elecciones de medio término y podrían influir incluso en la futura composición del Senado.