Washington lanzó una nueva ofensiva militar contra territorio iraní luego de que tres embarcaciones fueran alcanzadas por proyectiles en el estrecho de Ormuz. Teherán denunció una violación del alto el fuego y advirtió que responderá para defender sus intereses.
La tensión entre Estados Unidos e Irán volvió a escalar este martes con una nueva ofensiva militar ordenada por Washington. El Mando Central estadounidense (Centcom) informó que ejecutó “una serie de potentes ataques” contra objetivos iraníes en represalia por el lanzamiento de proyectiles contra tres buques comerciales que navegaban por el estrecho de Ormuz.
A través de un comunicado difundido en la red social X, el comando militar sostuvo que “la agresión iraní fue injustificada, peligrosa y constituyó una violación flagrante del alto el fuego”.
La agencia de noticias estatal iraní IRIB informó que varias explosiones se escucharon durante las primeras horas del miércoles en los distritos de Sirik, Qeshm y Bandar Abbas, en el sur de Irán: seis en una aldea de Qeshm, siete en la aldea de Tahrui y otras seis en Bandar Abbas, donde videos difundidos por Teherán muestran el momento en que los misiles impactan en el puerto Shahid Haghani.
El Ministerio de Relaciones Exteriores iraní acusó a Washington de violar repetidamente su memorándum de entendimiento y advirtió: “Irán emite una seria advertencia sobre las consecuencias del incumplimiento del tratado por parte de Estados Unidos, y tomará medidas decisivas para proteger sus intereses y seguridad nacional”.
Los choques se reavivaron luego de que tres buques petroleros fueran alcanzados por proyectiles iraníes en el estrecho, según el ejército británico. Uno de ellos se incendió frente a la costa de Omán, mientras que los otros dos sufrieron daños menores y continuaron su trayecto, sin heridos. Se trató de la mayor cantidad de ataques en la vía marítima en un solo día desde finales de abril, una escalada que amenaza con estrangular el tráfico por el canal, por donde en tiempos de paz pasaba una quinta parte de todo el petróleo y el gas natural comercializados.
Horas después, la primera medida de Estados Unidos fue revocar la licencia de 60 días emitida por el Departamento del Tesoro que eximía de sanciones al petróleo iraní y autorizaba su producción, entrega y venta hasta el 21 de agosto. Un funcionario estadounidense explicó, bajo condición de anonimato, que las acciones de Irán en el estrecho “eran inaceptables y debían enfrentar consecuencias”.
Irán y Estados Unidos habían acordado, como parte de un pacto provisional, permitir el paso de los barcos sin cargos durante 60 días. Pero Teherán insiste en controlar las rutas de las embarcaciones y cobrar tarifas por el tránsito, algo que Washington y muchos Estados árabes del golfo Pérsico rechazan.
Los detalles de ubicación aportados por la agencia británica indican que los tres ataques ocurrieron frente a las costas de Omán o de Emiratos Árabes Unidos, por lo que es probable que los buques usaran la ruta cercana a Omán, alternativa a la única vía que Irán declara segura.
Estados Unidos busca avanzar en las negociaciones para reabrir por completo el estrecho, revertir el programa nuclear iraní y poner fin de manera permanente a la guerra que Israel y Washington lanzaron el 28 de febrero. Las conversaciones, sin embargo, parecían estar en pausa hasta después del sepelio del líder supremo iraní, el ayatollah Ali Khamenei, quien murió por los primeros ataques de la ofensiva.