Un mendocino en la noche “salvaje” de Coco Bongo, el espectáculo que domina la noche de Punta Cana

Un mendocino en la noche “salvaje” de Coco Bongo, el espectáculo que domina la noche de Punta Cana

Decir disco o boliche en los términos argentinos, es quizá bajarle el precio. Coco Bongo es el espectáculo musical y teatral que domina la noche del turismo internacional en Punta Cana, la ciudad dominicana que desde el 17 de mayo tiene vuelo directo con Mendoza a través de la aerolínea Arajet.

Miles de turistas de diversas latitudes, principalmente de Estados Unidos, pero también de Rusia, Brasil y, por supuesto, de Argentina, acuden cada noche a este templo dominicano del frenesí fundado en 2014 y con locales en Cancún y Playa del Carmen, donde nació la leyenda creada por el empresario Roberto Noble. En Coco Bongo el dolor pronto se olvida si tenés la piel ardida por el sol. Ya sea por la música contagiosa en una artillería de hits que no lo dejan a uno sentado en ningún momento, ya sea porque las performances levantan a los que pasaron un largo día de excursiones, ya sea por el público, que también es el protagonista.

En el ingreso al club nocturno las paredes anticipan lo que puede llegar a verse minutos después. Cuando uno ingresa, se deja llevar por la ola arrasadora que sobrevuela al lugar.

Para que se entienda con claridad, hay una seguidilla de performances a cargo de más de 40 artistas (de un staff aproximado de 300) que encarnan en un momento a Axel Rose y a Slash, luego aparece Bruno Mars o Freddy Mercury, puede seguir Michael Jackson, interpretando sus grandes éxitos.

La dimensión del show escapa a lo que pueden ver los ojos. Todos posan sus miradas en las pantallas del escenario, montado a una gran altura y con varios niveles. El telón se corre y todos gritan, más cuando uno reconoce los momentos emblemáticos, como el famoso movimiento antigravedad de Michael Jackson en Smooth Criminal.

Otro de los momentos que se roba los aplausos son las acrobacias aéreas con una combinación de teatro. Se recrean películas populares, como las del Hombre Araña o el teatro icónico del vodevil francés, con peleas ensayados sobre las miles de cabezas o señoritas contorsionado en trapecios vestidas como en la Belle Epoque, en homenaje al Moulin Rouge.

La otra clave del éxito de Coco Bongo no está en el DJ, sino en cómo está estructurado cada movimiento para que el turista sea el protagonista. Cuando viene el personal de seguridad no es para sacarte, sabés que te ganaste el boleto para figurar en lo más alto del escenario, donde todos te observan. Y muchos quieren estar en ese lugar preferencial, donde se baila, se perrea y hasta se muestra fugazmente lo que está oculto. Cualquier gesto menor desata el furor. Podés aparecer de repente en la pantalla de la Kiss Cam y todos te empujan a darte el beso con la persona a tu lado.

No hay empleado que parezca tomarse un respiro. Siempre hay alguien que está pidiendo un trago, una chica que pide ascender a la tarima con sus amigas. Hasta los mozos tienen un papel preponderante, aunque invisible, para que la maquinaria que te escoge como un protagonista exprés del show mantenga a todos atentos y bien arriba.

La sincronicidad que el show tiene a lo largo de más de dos horas muestra cuán ensayado está para que todo funcione en el momento indicado: música, efectos lumínicos y FX, explosiones de papelitos. Un diez para aquellos que están en la sala de control. Cada golpe de efecto golpea los sentidos del público.

Coco Bongo está ubicado en el centro o downtown de Punta Cana, en el sector de Bávaro Resort, donde se encuentran los malls, el servicio financiero, las casas de comida rápida y los supermercados, y junto a la carretera Bávaro. El local es gigante: tiene 4.000 metros cuadrados y puede albergar a unas 1.000 personas.

Como es el club más concurrido, hay que hacer reservas en el sitio oficial. El precio más básico asciende a los 90 dólares y desde ahí sube, pero este ticket inicial ya cuenta con barra libre toda la noche y un mozo que está al pie del cañón para saber qué querés tomar o comer. Luego, hay tickets Premium (125 dólares), Gold Member (170 dólares) y Front Row (190 dólares), cada uno con barra libre.

Eso sí, cada noche se llena incluso en temporada baja: hay que realizar las reservas con anticipación.

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