El Tesoro nacional volverá a testear al mercado local en busca de dólares en un contexto de acceso restringido al financiamiento externo y persistente cautela inversora. Durante abril, realizará dos licitaciones de deuda —previstas para el 15 y el 28— con el objetivo de captar divisas que le permitan afrontar los vencimientos con bonistas previstos para julio. La estrategia se apoya en instrumentos ya emitidos y busca consolidar una fuente doméstica de financiamiento en moneda dura.
La oferta se concentrará en dos bonos denominados en dólares: el AO27, con vencimiento en octubre de 2027, y el AO28, que expira un año después. Ambos títulos ya fueron colocados previamente, aunque el desempeño más reciente dejó señales de debilidad. En particular, el bono de mayor plazo evidenció un menor interés relativo, en línea con la percepción de riesgo político a medida que se extienden los horizontes temporales.
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Un informe de GMA Capital señaló que el costo financiero aumenta de forma significativa para plazos superiores a un año y medio. La última licitación reflejó esa tendencia: el tramo minorista del AO27 no logró cubrir la totalidad del monto ofrecido, mientras que el AO28 apenas captó 36 millones de dólares en ese segmento, incluso con tasas más elevadas. Aun así, el resultado global fue considerado consistente con lo esperado. El Tesoro logró colocar 247 millones de dólares en el AO27 a una tasa del 5%, y 184 millones en el AO28, con una TNA de 8,52%.
Las diferencias de rendimiento en el mercado secundario profundizan esa lectura. El AO27 rinde cerca de 4,9% en operaciones con dólares locales y 7,4% en el exterior, mientras que el AO28 escala a 8,5% y 10,1%, respectivamente. Esa brecha implica que los inversores asignan un riesgo significativamente mayor al período posterior a 2027, con estimaciones que superan los 1000 puntos básicos en términos de riesgo país para ese tramo.
El giro en la estrategia oficial responde a un deterioro del contexto internacional y a la suba del riesgo país por encima de los 600 puntos básicos, lo que cerró la ventana de emisión en los mercados globales. En ese escenario, el Gobierno reorientó su política hacia la captación de dólares dentro del sistema local, con iniciativas complementarias como la Ley de Inocencia Fiscal. Sin embargo, los datos indican que una parte sustancial de los activos externos del sector privado —más de 257.000 millones de dólares— permanece fuera del circuito formal, y su movilización enfrenta límites estructurales ligados a la incertidumbre política y económica.

