Nahuel Gallo logró este jueves el primer contacto con su familia desde que permanece detenido en Venezuela. La comunicación fue corta y sorpresiva, pero suficiente para poner fin a más de 14 meses de incertidumbre.
Quien atendió el teléfono fue su esposa, María Alexandra Gómez, mientras brindaba una entrevista en vivo a Radio Del Plata. En medio de la charla su celular comenzó a sonar y, al reconocer la voz del gendarme, lanzó al aire: “¡Mi amor!”. La conversación duró cerca de un minuto.
Según relató luego, el mensaje fue claro y directo: “dijo que está bien, que se mantiene fuerte y que se encuentra ‘muy esperanzado’”. Durante ese breve intercambio pidió hablar con su hijo —que en ese momento estaba en el jardín— y preguntó por su madre, su abuelo y otros familiares.
De acuerdo con el testimonio de Gómez, el objetivo principal del llamado fue llevar tranquilidad. No hubo detalles sobre la causa ni sobre su situación judicial, pero sí una señal que la familia esperaba desde hacía meses. Al retomar la entrevista, la mujer remarcó que el reclamo debe centrarse en su liberación inmediata.
La comunicación se dio en un contexto de fuerte preocupación por su estado. Gallo integra una huelga de hambre junto a otros 213 detenidos en el penal de El Rodeo I para exigir su libertad y el cumplimiento de sus derechos humanos.
El contacto reactivó la expectativa de que pueda haber nuevas comunicaciones y, sobre todo, avances en las gestiones para lograr su liberación.
Más de un año sin noticias directas
Gallo había sido arrestado cuando ingresó a Venezuela para visitar a su familia y desde ese momento no volvió a tener comunicación con su entorno. La falta de llamados o mensajes había sido uno de los principales reclamos de su pareja, que impulsó gestiones judiciales y diplomáticas para obtener respuestas.
Durante ese período, la incertidumbre estuvo marcada por versiones cruzadas sobre su situación procesal y el lugar donde se encontraba detenido.

La llamada de este jueves no solo confirmó que sigue con vida, sino que además permitió llevar alivio a su círculo íntimo y a quienes siguen el caso. La detención del gendarme derivó en un fuerte cruce entre los gobiernos de Argentina y Venezuela.
Un caso con impacto diplomático
La detención del gendarme derivó en un fuerte cruce entre los gobiernos de Argentina y Venezuela.
Mientras que desde Caracas lo vincularon a delitos graves, la administración argentina sostuvo desde el inicio que se trató de una detención arbitraria y reclamó su liberación ante organismos internacionales. El caso forma parte de la agenda diplomática bilateral y continúa sin resolución.
La breve comunicación volvió a poner el tema en primer plano y renovó la esperanza de su familia, que insiste con un único pedido: su regreso al país.

