El hecho tuvo lugar en Vancouver, Canadá. A pesar de la insistencia de Gianni Infantino, el presidente de la Asociación Palestina de Fútbol, Jibril Rajoub, se negó a saludar al interlocutor israelí, Basim, Sheikh Suliman.
El Congreso de la Federación Internacional de Fútbol Asociado (FIFA), realizado el pasado jueves en Vancouver, Canadá, dejó una escena que expuso las tensiones geopolíticas que atraviesan al fútbol internacional. El presidente de la Asociación Palestina de Fútbol (APF), Jibril Rajoub, rechazó estrechar la mano del vicepresidente de la Asociación de Fútbol de Israel (AFI), Basim Sheikh Suliman, en un gesto que buscaba impulsar el titular del organismo, Gianni Infantino.
La escena se dio en el Centro de Convenciones de Vancouver, luego de las exposiciones de ambos dirigentes. Infantino intentó reunirlos nuevamente sobre el escenario con la intención de construir una imagen de distensión en la antesala del Mundial 2026, en un contexto marcado por la escalada del conflicto en Medio Oriente. Sin embargo, pese a aceptar subir al estrado, Rajoub se mantuvo distante y finalmente abandonó el lugar sin concretar el saludo.
El tenso momento entre los representantes de Israel y Palestina
Durante su intervención previa, Rajoub volvió a cuestionar a la FIFA por no avanzar sobre las denuncias presentadas por la APF contra Israel. El dirigente palestino sostiene que se incumplen normas contra la discriminación al permitir la participación de clubes radicados en asentamientos de Cisjordania dentro de la liga israelí.
En ese marco, confirmó que el caso será llevado al Tribunal de Arbitraje Deportivo, luego de que la FIFA decidiera en marzo no aplicar sanciones, aludiendo a la complejidad del estatus legal del territorio.
En paralelo, el organismo sí avanzó en otro expediente: sancionó a la AFI con u$s190.000 por cargos disciplinarios vinculados a “discriminación y abuso racista”, además de “conducta ofensiva y violaciones de los principios del juego limpio”.
Tras el fallido intento de acercamiento, Infantino tomó la palabra para insistir con un mensaje conciliador: “Presidente Rajoub, vicepresidente Suliman: trabajemos juntos. Trabajemos juntos para dar esperanza a los niños. Trabajemos juntos para eso”.
Lejos de moderar su postura, Rajoub redobló sus críticas en diálogo con la prensa. Cuestionó la legitimidad de Israel dentro del organismo y sostuvo: “De mi parte, sigo respetando y siguiendo todos los procedimientos legales a través de las instituciones de la FIFA, pero creo que es momento de entender que Israel debería ser sancionado por las violaciones de los estatutos de la FIFA, de los derechos humanos”.
Desde el lado israelí, el secretario general interino de la AFI, Yariv Teper, evitó polemizar, aunque dejó abierta la puerta a un eventual diálogo: “Estamos en el Congreso de la FIFA. Nuestra misión es promover el fútbol y un futuro mejor para todas las regiones, y esa es nuestra misión”.
La disputa no es nueva. Desde hace años, la dirigencia palestina denuncia que Israel viola los estatutos del fútbol internacional al integrar a equipos de asentamientos en su competencia doméstica. De hecho, hace un año y medio se abrió una investigación disciplinaria tras una nueva objeción formal de la federación palestina.
El episodio vuelve a evidenciar cómo el conflicto político en Medio Oriente impacta directamente en organismos globales como la FIFA, en un escenario donde los intentos de neutralidad institucional chocan con tensiones cada vez más difíciles de disimular.
Ambito.-

